“Para mí México es muchos Méxicos, no es el Himno Nacional, no me siento representada por un himno bélico; para mí México es diversidad, es desde los pueblos de Sonora, de Baja California hasta los pueblos de Oaxaca, somos distintos y en esa forma de ser distintos está la riqueza de este país y hemos tratado de anularla, hemos tratado de anular lo diferente, hemos tratado de anular nuestras lenguas, nuestros colores, nuestra riqueza cultural de una comunidad”, advirtió la cineasta oaxaqueña Ángeles Cruz.
La directora visitó esta semana San Luis Potosí para presentar su ópera prima “Nudo mixteco”, con la que ganó un Ariel el pasado martes y entre otras cosas, habló sobre su percepción de México.
Lamentó que exista en el país “una violencia tremenda que nos duele, que nos carcome a todos, pero México también tiene la otra parte: la solidaridad, el amor, el amor por nuestra tierra, nuestras ancestras, nuestros ancestros, nuestra cultura”.
Dijo que en sus producciones cinematográficas busca hablar del universo en el que vive, desde su comunidad mixteca, “pero me gusta hablar desde ahí con una voz crítica, me gusta cuestionar qué es lo que está pasando”.
Un ejemplo de ello es “Nudo mixteco”, un filme que partió de tres monólogos y narra la historia de mujeres que enfrentan diversos tipos de violencia en su comunidad. La película fue proyectada en el Festival de Cine UASLP.
Sobre la recepción del largometraje en la comunidad de donde es originaria, Ángeles Cruz dijo que temía una reacción adversa porque aborda temas incómodos, “pero fue una gran lección de libertad, de hablar de todos los temas, de la preocupación sobre las violencias que se vienen perpetuando dentro de las comunidades y también mucho de que los sueños se pueden cumplir”.
Y aunque la trama se desarrolla en una comunidad oaxaqueña, la cineasta afirma que la historia ha logrado emocionar incluso a personas de otros continentes.
“Me conmovió mucho en una presentación en un pueblito de Francia con unos niños adolescentes de entre 14 y 15 años, donde una niña decía que ella sentía que esta película la representaba mucho y la cuestionaron sus propios compañeritos (…) y dice: “Porque aquí en Francia seguimos padeciendo lo mismo aunque no se diga; no hemos tenido una presidenta de la república, no hay equidad, ¿quién nos dijo que hay equidad? Estamos engañadas”, decía la niña y me pareció maravilloso que ella pudiera encontrar un pequeño reflejo de ella ahí”.