Cuando alguien entra en un quirófano para someterse a una cirugía estética lo hace para mejorar una parte de su aspecto, no para curar una enfermedad, con lo cual es muy doloroso que alguien pierda la vida y más cuando el objetivo no es curar una enfermedad, sino mejorar un aspecto del cuerpo.
Por ello, antes de tomar la decisión de realizarse este tipo de cirugía hay que seguir los consejos que nos da este experto, con más de 30 años de profesión a sus espaldas, para minimizar los riesgos.
INFóRMATE BIEN
Antes de pedir cita a un médico especializado en cirugía estética hay que asegurarse de que sus credenciales son correctas.
Este dato se verifica en el Colegio de Médicos del lugar donde practica su oficio.
Por otro lado, las sociedades médicas deben acreditar su filiación y que posee el título de cirujano plástico, estético y reparador.
Una vez que nos hemos informado por vías profesionales, no por redes sociales o por foros, en los que no se puede contrastar la procedencia ni la veracidad de la información, es imprescindible acudir a una primera cita con el profesional.
En este primer encuentro hay que preguntar todo sobre la operación y escuchar para valorar.
LA IMPORTENCIA DE LA PRIMERA CITA
En este punto, es bueno llevar un papel con las dudas apuntadas y dejarse guiar por el médico. También, hacerle caso si este desaconseja algún tipo de intervención por suponer cualquier riesgo para la paciente.
Por ejemplo, en este punto, existen profesionales más conservadores que otros, siempre hablando dentro de los límites de la seguridad del paciente. Lo más seguro es no realizar operaciones combinadas (aumento de pecho y liposucción posparto, por ejemplo), con el fin de evitar estancias prolongadas en el quirófano.
No se le debe tener miedo a la cirugía estética, pero tampoco se le debe perder el respeto, advierte, ya que no deja de ser una intervención quirúrgica realizada bajo anestesia.
NO EXISTE CIRUGÍA SENCILLA
No existe la cirugía
estética sencilla.
Este es otro asunto sobre el que tenemos que tomar conciencia, puesto que, debido a que son tantas las celebridades que se someten a este tipo de intervenciones, podemos llegar a pensar que son sencillas.
Ni la blefaroplastia (corrección de la mirada) o la otoplastia, que cambia el tamaño y la forma de las orejas, son operaciones exentas de riesgos y deben realizarse por profesionales acreditados y en hospitales adecuados.
MEDICINA Y CIRUGÍA
ESTÉTICA
No es lo mismo realizarse un tratamiento de medicina estética con inyectables de bótox o ácido hialurónico, por ejemplo, que una intervención como la liposucción o la abdominoplastia, en la que el paciente está sedado y requiere de cuidados pre y postoperatorios. Además, los riesgos
de estos últimos son mayores.
RESPETAR
LOS POSTOPERATORIOS
Respetar los postoperatorios.
Hay clínicas que envían a las pacientes a casa tras una cirugía de mamas, pero lo más seguro es siempre que pase una noche bajo vigilancia en
el hospital.
Como siempre, hay que preguntar siempre al médico y, como decíamos, optar por centros hospitalarios.
EVITA QUERER PARECERTE
A LOS FAMOSOS
Que tantos famosos se sometan a este tipo de intervenciones crea una especie de ‘efecto llamada’ muy peligroso.
Estas personas han gastado mucho dinero y han invertido mucho tiempo.
Se corre el riesgo de que aparezca algún médico que prometa los mismos resultados por menos dinero y en menos tiempo.
PARáMETROS DE SALUD
La cirugía estética es un acto médico, no es un producto de consumo, y, por lo tanto, debe realizarse bajo parámetros estrictos de salud, no de negocio.
Como tal, debe poder ofrecerse de forma segura a los pacientes, evitando el intrusismo y la mala praxis.