la enseñanza que se apoya en las disciplinas artísticas, como la música, el teatro o esa asignatura de plástica del colegio que muchas veces nos preguntamos para qué sirve, ayuda a desarrollar distintas partes cerebrales, además de aportarnos muchas herramientas para desarrollar competencias sociales y emocionales y, por tanto, influye también en la felicidad y positividad de los niños Su autoestima aumenta.
Y es que el cerebro agradece todas las motivaciones que podamos proporcionarle, porque fomentamos a que se desarrolle con una visión más profunda y real del mundo que nos rodea.
MEJOR APRENDIZAJE
En los primeros años, de una manera natural el niño juega, canta, baila, dibuja y pide multitud de actividades que son imprescindibles para su correcto desarrollo sensorial, motor, cognitivo, emocional y, en definitiva, cerebral que les permite aprender mejor.
Además, potenciando las actividades artísticas, el niño se divierte, se muestra orgulloso de sus resultados, los expone e intenta mejorar.
Por ello, son una herramienta fantástica, por ejemplo, para repasar las materias aprendidas durante el ciclo escolar.
CREATIVIDAD
Así, en vez de tediosos deberes en sus ratos libres o durante las vacaciones, podemos pedirles que moldeen con plastilina o arcilla, escenifiquen una obra de teatro con todo lo aprendido o repasen las matemáticas creando un dominó primero.
Cuando sepas todos los beneficios que tiene, dejarás que den rienda suelta a su creatividad.
MEJORA LA MEMORIA
Aprender cualquier cosa con técnicas relacionadas con disciplinas artísticas consigue que lo aprendido permanezca en la cabeza de los niños más tiempo.
En un estudio realizado en alumnos de entre 10 y 11 años, divididos en dos grupos, se les puso a estudiar dos materias: astronomía y ecología.
A los primeros, siguiendo un enfoque tradicional, mientras que los segundos utilizaron actuaciones teatrales, recreación de movimientos con música y confeccionaron varios carteles.
Este segundo grupo mejoró la memoria a largo plazo y el resultado fue mucho mejor aún en los pequeños con dificultades lectoras.
Para utilizar el arte y potenciar la memoria a largo plazo, uno de los ejercicios más sencillos es pedirle a tu hijo que te explique la forma en la que hace algo.
Es decir, si vais por ejemplo a un parque, al volver a casa, pídele que dibuje todo lo que recuerda.
MEJORA LOS PROBLEMAS EMOCIONALES
Otro de los grandes beneficios del arte nos llega en el ámbito de las capacidades emocionales y todas las herramientas sociales que nos proporciona. ¿Por qué? Porque el arte les exige a los niños, en muchas disciplinas, profundizar en las materias y colaborar entre ellos.
El ejemplo más claro es el teatro. Muchos estudios demuestran que aquellos que practican alguna capacidad artística tienen menos problemas emocionales, más y mejores competencias de comunicació, cooperación y resolución de conflictos.
¿Qué te recomendamos? Tan sencillo como leer un cuento, disfrazar a tus hijos y pedirles que reproduzcan la historia con lo que tengan a mano.
Hará que colaboren, que tengan que buscar soluciones conjuntas.
TRABAJO Y ATENCIÓN
Para explicar este beneficio, lo mejor es que nos dirijamos a la música.
Tocar un instrumento hace que se activen diferentes áreas cerebrales a la vez que se desarrollan mejor los sentidos y el conocimiento.
Esto ayuda a la memoria de trabajo y permite relacionar la información que recibimos con nuestra memoria a largo plazo.
Algo clave para mantener una conversación o leer una frase, además de mejorar la atención.
¿Qué te recomendamos? En este caso, haremos uso de algunos instrumentos sencillos, como un piano con diferentes melodías, que atiendan e intenten conseguir una melodía armónica.