EL QUE TE PIDE, ES QUIEN TE DA

ay momentos, en que pensamos, que estamos haciendo un favor; y ni nos enteramos, que los favorecidos, estamos siendo nosotros.

Hay personas, que se acercan para que las ayudes. Y una vez que se han marchado, te dejan la paz como regalo. Y ese don, es un bien que no es tan fácil encontrar.

AYUDAR A ALGUIEN

Ayudar a alguien, nos hace   sacar toda la bondad que llevamos dentro; y cuando damos de nosotros mismos, nos sentimos satisfechos. El dar, nos ayuda a estar en paz. Y no hay regalo más grande que vivir tranquilos.

Hay quienes piensan, que dialogar con cualquier persona, es perder el tiempo; pero no imaginan, que la luz llega por dónde menos se espera. 

Y en las conversaciones más sencillas, es posible hallar  respuesta a nuestras inquietudes. 

Hoy, el Evangelista Mateo, nos narra una conversación entre Jesús y una samaritana, algo poco usual entre judíos y samaritanos. 

DON DE DIOS

Pero Jesús, le pide un favor a aquella mujer, y le dice: “Dame de beber”.(Jn.4). Y es así, como el Señor entra en diálogo con la samaritana. Y ésta, por pensar en lo que le están pidiendo, no advierte la grandeza de la persona que tiene enfrente; ni se imagina el don tan grande que va a recibir de Dios.

Y por eso, Jesús le dice: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.(Jn.4). 

Hay personas que tienen mucho que darnos; pero nosotros, pensamos que estar con ellas, es una pérdida de tiempo.

Alguien, te ha pedido un favor, porque necesita de tu tiempo, de tus palabras, de tí. Pero tú lo rechazas, por no darte cuenta, que  eres tú quien más necesita de él.

Por eso, cuando alguien te pida algo, piensa que lo que vas a dar, es poco, en comparación con lo que vas a recibir.