¡Gracias por tu amor!

El rasgo más sublime de la naturaleza le pertenece a la mamá: La mujer es portadora de vida, sólo ella tiene este privilegio.

Junto a la capacidad de engendrar, se le ha sido concedido un paquete de virtudes, valores y destrezas que la soportan, la socorren y la fortalecen para ejercer a plenitud su loable función.

Compresión

Sus palabras calman, sus caricias sanan y sus besos reconfortan.

Nadie conoce mejor a sus hijos que su propia madre; ella tiene la capacidad de entender los distintos factores que influyen en su estado de ánimo y comportamiento.

Vínculo

El alto nivel de percepción de una madre, desarrollado por ese fuerte vínculo que hay con el hijo, la hace, en definitiva, la portadora por excelencia del valor de la comprensión.