Muchas cosas le pedimos a Dios; unas son necesarias, y otras de poca importancia. Pero lo cierto, es que una vida con salud es indispensable para vivir sirviendo.
Al perder la salud, se pierde todo. Ya que sin salud en nada aprovechan los demás bienes. Pero ante todo, se necesita estar sano para hacer algo por los demás.
El problema de la salud, es uno de esos males que más afectan al hombre. Y con frecuencia nos preguntamos ¿Por qué hay que padecer a causa de la enfermedad? Ésta, es una situación que pone de manifiesto los límites del hombre.
VIDA SALUDABLE
Dios nos da una vida saludable, pero nuestros descuidos, hacen que perdamos lo más valioso que tenemos: la salud.
Dice el libro de Job, que la vida del hombre en la tierra es como un servicio militar. Es decir, tenemos que estar en contante vigilancia, para no perder lo más preciado. Y, por otro lado, hemos venido a este mundo para servir; pero si no hay salud, cómo podremos hacerlo.
Cuando Jesús estaba en el mundo, todos lo andaban buscando, porque querían que les devolviera la salud. Y Jesús sanaba el cuerpo con la intención de sanar el corazón humano. Porque éste, y sus malos sentimientos, son la raíz de muchos males.
CUERPO Y ALMA
Solo Dios puede sanarnos en cuerpo y alma. El diálogo con Dios, mejora la salud del alma, y la fe en él, nos ayuda a vencer la enfermedad.
Cuando Jesús se acerca al hombre, lo salva, y cura sus dolencias; a la suegra de Pedro la curó de una fiebre, y así, le devolvió la posibilidad de poder servir. Ya que al tener salud es como mejor podemos servir a Dios y al hombre.
SERVIR
Pero no olvidemos, que un enfermo, es también una oportunidad para servir, y hacer salir la nobleza que se lleva dentro; dando lo mejor de uno mismo al hermano imposibilitado.
Dios es fuente de salud y vida. Y cuando la salud se pierde, necesitamos a Cristo para que nos sane. Porque estando sanos, podemos vivir sirviendo; ya que para eso, hemos venido al mundo.
Pbro. Lic. Salvador González Vásquez