La Divina Misericordia

En el dolor de Jesús contemplamos el dolor del hombre

El mensaje y devoción a Jesús como la Divina Misericordia está basada en los escritos de Santa María Faustina Kowalska.

Esta monja polaca, en obediencia a su director espiritual, escribió un diario de 600 páginas que relatan las revelaciones que ella escribió sobre la Misericordia de Dios.

Aún antes de su muerte, se comenzó a esparcir la devoción a la Divina Misericordia.

Mensaje

El mensaje de Misericordia es que Dios nos ama a todos no importa cuán grande sean nuestras faltas.

Él quiere que reconozcamos que su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre otros.

Devoción

Tener devoción a la Divina Misericordia requiere de una total entrega a Dios como Misericordia. Es una decisión que comprende en confiar completamente en Él, en aceptar su Misericordia con acción de gracias y de ser Misericordioso.

Las prácticas devocionales propuestas en el diario de la Santa Faustina están en completo acuerdo con la confianza de la iglesia y su raíz está firmemente en los mensajes de los Evangelios de nuestro Señor Misericordioso. Estos propiamente comprendidos e implementado nos ayudan a crecer como genuinos seguidores de Cristo.

Hay que amar hasta morir

El amor servicial de Jesús, es lo que nos saca de nuestra soberbia

Pbro. Lic. Salvador González Vasquez

El beso, es una señal de amor; pero también puede ser de traición. Y las promesas de fidelidad, llegan a ser una negación en el futuro; así pasó con Pedro y con Judas. Porque todo lo humano es ambiguo, un mismo gesto puede significar lo opuesto; porque hay palmadas de afecto, pero también de rechazo.

Jesús, padeció con la traición y mentira del hombre; siendo él, la verdad misma. Y compartió la mesa con sus amigos; aunque fue traicionado por uno, negado por otro y abandonado por el resto. Todo esto, nos mueve a reconocer, que lo humano, no es tan puro; el amor humano nunca será perfecto, y la fidelidad no es posible sin la ayuda de Dios.

El amor humano, es un amor imperfecto. Porque el verdadero amor, no es algo tan natural. El amor es sobrenatural, porque va más allá de nuestras fuerzas. El amor auténtico solo viene de Dios; y sin él, es imposible vivir un verdadero amor.

Hoy celebramos, la institución de la Eucaristía, que es una prenda de amor. Porqué en ella, Jesús nos entrega la vida; y nos amó hasta el extremo, al darnos su cuerpo y su sangre, para comerlo y beberlo. Y así, tener la fortaleza para amar.

El amor de Jesús es tan perfecto que no tiene limites; y llega hasta el grado, de inclinarse a lavar los pies a sus discípulos. Y con éste gesto, nos invita a que hagamos lo mismo. Hay que vencer el orgullo, y amar al otro a la manera como lo hizo Cristo.

El señor lave nuestros pies

Es necesario que el Señor lave nuestros pies, porque: “ El amor servicial de Jesús es lo que nos saca de nuestra soberbia y nos hace capaces de Dios, nos hace puros”. ( Benedicto XVI) Y si eso, lo hace el maestro, nosotros no tenemos porque rehusar a servir al prójimo.

“ El lavatorio que nos purifica es el amor de Jesús, el amor que llega hasta la muerte”. (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret). El único que nos purifica, y nos da la capacidad de servir y amar a Dios y al prójimo, es solamente Dios. El hombre es muy débil, y no tiene fuerzas para amar. Por eso: “ El don de la pureza es un acto de Dios. El hombre por sí mismo no puede hacerse digno de Dios, por más que se someta a cualquier proceso de purificación.”(Benedicto XVI, Jesús de Nazaret).

Purificar el corazón

Cristo nos manda a que amemos; y al lavarnos los pies, nos purifica el corazón para amar limpiamente a Dios y al prójimo. Jesús no pide nada que no nos haya dado antes. Y por eso dice:

“ Ámense, como yo los he amado”. Porque: “Nadie da, lo que no tiene”. Por eso Cristo nos ama hasta la muerte; para que así, al sentirnos amados por él, aprendamos a dar amor. Solo así, es como se capta la esencia del verdadero amor: Amar hasta el extremo; amar hasta morir por el otro.

Jesús celebró su muerte

Jesús, con una cena celebró su muerte. Y de esa forma, convierte el pan en su cuerpo, y el vino en su sangre; para que podamos alimentarnos del mismo Cristo. Por eso, hay que nutrirnos de Dios, para que él viva en nosotros; y al ser habitados por Jesús, tengamos como él, la fuerza sobrenatural para amar. Y de esa manera dar la vida, incluso hasta por los enemigos.

Porque Jesús murió por los enemigos de Dios; dio la vida por los malos, para qué con la fuerza de ese amor, los malos vuelvan a amar. Porque el amor, es la única fuerza que salva al hombre. Cuando el hombre es amado, se siente trasformado; saber que alguien me ama, me hace renacer y sentirme vivo.

Por eso, hoy celebramos que Cristo nos amó hasta la muerte; y en el pan y el vino, nos regaló su cuerpo y su sangre. También celebramos el mandamiento del amor; llevado a la práctica en el servicio al prójimo.

Hoy, necesitamos agradecer a Dios, por ser tan humano, por estar tan cerca; y así contar con su vida.