NO IR A LA ESCUELA A EDAD TEMPRANA

LAS CONSECUENCIAS QUE PUEDE TRAER EN SU VIDA

La pandemia ha supuesto un antes y un después en nuestras vidas, pero sobre todo en las de los pequeños y es que la ausencia de escolarización evidenció la importancia de la escuela infantil y de que nuestros hijos asistan a clase desde edades tempranas.

Una falta prolongada a la escuela en sus primeros años de vida puede afectar su aprendizaje y no solo eso, ya que la mayor parte de los casos de éxito del ámbito laboral, en un 85% están relacionados con la educación y el desarrollo de habilidades interpersonales a una pronta edad.

A partir de aquí, los nuevos retos que se han presentado para este curso son muchos.

DESAPEGO

Y es que si una cosa nos ha dejado la pandemia son muchas horas en las que los niños, sobre todo los más pequeños, han pasado más tiempo con sus padres, por lo que el apego, que ya existe en estas edades tan tempranas, más la situación especial que nos ha tocado vivir, ha dado lugar a los llamados “niños pandemia” a aquellos que no se quieren despegar de sus padres. Es normal que el miedo a volver a la escuela aparezca tras un tiempo prolongado en el cual el niño o la niña han permanecido mucho tiempo en casa, o han estado muy apegados a un familiar.

También hay que tener en cuenta que es algo que se acentuará si están afrontando algún cambio importante en la vida: nueva casa, nuevo colegio, el fallecimiento de un ser querido, problemas en la escuela, etc.

ACEPTACIÓN

Finalmente los pequeños acaban aceptando que aunque los padres se vayan, siempre vuelven; lo que les ayudará en el futuro a desarrollar habilidades de afrontamiento y a ser independientes.

Sin embargo, a veces la reacción es exagerada y, además, nos hace sentir fatal y las criaturas son esponjas en todos los sentidos, también reflejan nuestro malestar.

En estas ocasiones, ¿qué podemos hacer?

Practicar: es clave ir de menos a más, que conozca bien el colegio y el profesorado y que lo podamos ir dejando en periodos cortos para ir alargando cada vez más su estancia allí sin nosotros.

Tranquilidad y coherencia: es muy importante transmitir calma y confianza en el momento de la despedida, no estar de mal humor y repetir un mensaje firme y sencillo para que puedan entender cuándo volverás.

Debemos irnos y no volver, aunque grite o llore, y debemos mantenernos firmes en esto (normalmente a los 10-15 minutos, se les ha pasado y si queremos calmar nuestra propia ansiedad podemos programar una llamada a los 20 minutos para comprobar que todo va bien).

De la misma manera, hay que ser coherentes y cumplir lo que hemos prometido y volver cuando les hemos dicho.

CRISIS DE ADAPTACIÓN

Por ello, en la medida de lo posible, hay que intentar que, si estamos en periodo de adaptación, nos separemos de nuestros hijos cuando tengamos controladas estas variables.

RUTINAS

Con la pandemia las rutinas han cambiado y ahora el termómetro y el gel desinfectante son dos de los grandes compañeros de los niños. 

Pero, ¿por qué son tan importantes las rutinas desde que son tan pequeños, incluso bebés? A medio y largo plazo, disfrutar de una vida estructurada les proporciona un correcto desarrollo.

Los niños interiorizan la sucesión y el ritmo de las actividades que realizan siguiendo rutinas que les sirven de ayuda en la adquisición de hábitos de todo tipo.

Además, establecer rutinas y hábitos a lo largo de un día, les ayuda a ser más receptivos y, en un futuro, en la adquisición de las normas de la sociedad

Les da estabilidad emocional y control sobre su propia autonomía.

USO DE TECNOLOGÍAS

El límite del uso de las TIC (Tecnologías de la Educación y la Información.

Evitarlas y limitarlas en edades tempranas es crucial.

Su uso no se recomienda hasta que los niños cumplen 2 años porque durante este tiempo se considera que deben descubrir su entorno, socializar y relacionarse con el mundo, con otros niños y con

personas adultas.

Esto es clave para el desarrollo de su lenguaje, su desarrollo motor y sus habilidades socioemocionales.