Cómo diferenciarlos por sus síntomas y remedios que funcionan.
Si no sabes tienes la gripe, o un simple resfriado, te explicamos cuáles son los síntomas para que puedas diferenciarlos.
Además, te damos las claves para acertar con el tratamiento.
Infecciones víricas
Esta es la pregunta más común durante los meses de frío.
Y es que con la bajada de las temperaturas nuestro cuerpo tiene más riesgo de enfermar y contraer infecciones víricas. Para intentar prevenirlo, lo mejor es reforzar al máximo nuestro sistema inmunológico y poner medidas para evitar el contagio.
¿Qué tienen en común la gripe y el resfriado? Ambas son infecciones causadas por virus.
El responsable de la gripe es el virus influenza mientras que en el resfriado existen más de 200 tipos diferentes de virus capaces de desencadenar los síntomas. Los más comunes son el rinovirus y el coronavirus.
Síntomas
Los síntomas de la gripe suelen ser fiebre alta, casi siempre, más de 38ºC, dolor de cabeza, muscular, cansancio, irritación ocular, estornudos, congestión nasal y tos, que a veces puede ser severa.
El resfriado también se manifiesta con dolor de cabeza, estornudos, tos, aunque suele ser leve, irritación de los ojos y congestión nasal.
Rara vez provoca fiebre y, si la produce, solo serán unas décimas.
El cansancio, en el resfriado, suele ser leve también.
Por otro lado, el periodo de incubación de la gripe es más corto, entre 18-36 horas, y el del resfriado más largo, 48- a 72 horas.
Los síntomas de la primera pueden durar hasta diez días y en el caso del resfriado, lo normal es que en una semana esté curado, aunque la tos puede durar permanecer hasta dos semanas.
Contagio
Si algo caracteriza a estas dolencias es su alta capacidad de propagación y, en el caso de la gripe, convertirse en epidemia.
Las dos infecciones se transmiten a través de las gotitas de saliva que se expulsan al hablar, toser o estornudar.
Penetran en el organismo por los ojos, la nariz, la boca y al tocar objetos previamente infectados.
Por eso hay que extremar la higiene y lavarse las manos con frecuencia.
Al toser o esturnudar se aconseja utilizar un pañuelo de papel y desecharlo.
Persona con más riesgo
Hay grupos de población más vulnerables a la gripe.
Por ejemplo, los niños menores de 5 años, adultos mayores de 60-65, mujeres embarazadas, personas que viven en residencias u otros centros de cuidado a largo plazo, personas con patologías crónicas como asma, enfermedades neurológicas, pulmonares crónicas, enfermos cardiacos, individuos con problemas sanguíneos, trastornos endocrinos, como diabetes, obesidad, afecciones renales o hepáticas, pacientes con el sistema inmunitario más debilitado a causa de alguna enfermedad o la toma de medicamentos.
En cuanto al resfriado, puede afectar a cualquiera, aunque depende de lo reforzado que esté el sistema inmune.
Cabello mojado
¿Me voy a resfriarme si llevo el pelo mojado? No. De hecho, es uno de los mitos más frecuentes en salud.
Dado que la gripe o el resfriado se transmiten por virus, es imposible que suframos esta enfermedad por salir a la calle con el pelo mojado.
Ahora bien, no tiene ningún sentido exponerse a las bajas temperaturas sin abrigo o sin secar el cabello, ya que el organismo necesitará hacer un sobreesfuerzo para calentarse y esto puede estresar al sistema inmunológico, haciéndonos más vulnerables al frío.
Intemperie
¿Salir a la calle nos hace más vulnerables al contagio de los virus?
En nuestra casa generalmente vivimos en un ambiente cálido de unos 20-25 grados de temperatura.
Sin embargo, al salir a la calle en estas fechas, nuestro cuerpo tiene que adaptarse a una bajada de temperatura de unos 15-20 grados de forma brusca, dependiendo de la zona en la que vivamos.