¿Y, ya sabemos lo que nos conviene?

Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez

Hay momentos, en que ignoramos, lo que el corazón está pidiendo.

Porque, no es fácil percibir lo que realmente nos conviene.

Viviendo en un mundo de posibilidades y  múltiples propuestas, ¡que trabajo cuesta una elección!

Decía un Epicteto: "Estoy contento de lo que sucede, porque pienso que lo que escoge Dios, es mejor que lo que yo escogería".

Y en efecto, nosotros no sabemos elegir, porque ni predecimos, ni podemos  ver el futuro.

Cuando hacemos una elección,  pensamos más en el hoy, que en lo que viviremos mañana.

Más aún, casi siempre le hacemos caso a la razón, y no atendemos  lo que pide el corazón.

Para saber que nos conviene pedir, hay que volver a Dios, para que aclare nuestros  sentimientos, y también nuestras ideas.

Porque, el Señor mira hasta el fondo del alma, y sabe lo que sentimos, y lo que el corazón necesita.

Dijo San Pablo:  "El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene..." (Rom.8).

El hombre sabe poco de si mismo. Es por eso, que debe dejarse  iluminar por el Espíritu;  para que este pida, lo que el corazón necesita.

Dice el Evangelio, vivimos entre el trigo y la cizaña; y, no es fácil diferenciar, lo uno de lo otro.

El Señor, detecta la cizaña, y la separa del trigo. Porque, Él sabe lo que hay que quitar del corazón, para que abramos los ojos.

Ya lo dijo San Pablo: " Y Dios, que conoce profundamente  los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen". ( Rom.8)

Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.