El economista en jefe de BBVA México, Carlos Serrano, señaló que el escenario más probable es que las tensiones entre Estados Unidos e Irán se mantengan por algunas semanas, sin convertirse en un enfrentamiento prolongado que altere de forma permanente los mercados energéticos.
"Lo más probable es que este sea un conflicto de corta duración. Es difícil pensar que Estados Unidos vaya a un conflicto de muy larga duración donde podría haber disrupciones importantes en los precios del petróleo", afirmó.
El economista explicó que, bajo este escenario base, los precios del crudo tenderían a estabilizarse durante el segundo trimestre del año conforme se normalice la producción y el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
Para México, BBVA prevé efectos económicos limitados. Serrano indicó que el impacto en la inflación sería moderado debido a la estrategia del gobierno para suavizar los precios de las gasolinas mediante ajustes en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Cuando los combustibles suben de precio, explicó, la recaudación de este impuesto se reduce e incluso puede convertirse en subsidio para contener el impacto en los consumidores.
Arnulfo Rodríguez, economista principal de BBVA, estimó que si el conflicto se prolonga alrededor de seis semanas, el gobierno mexicano podría enfrentar una pérdida recaudatoria cercana a los 38 mil millones de pesos por el subsidio a las gasolinas. Sin embargo, ese efecto se compensaría con mayores ingresos petroleros. Si el precio del crudo se mantiene alrededor de 75 dólares por barril, el país obtendría aproximadamente 53 mil millones de pesos adicionales, lo que resultaría en una ganancia fiscal neta cercana a 15 mil millones de pesos.
No obstante, Rodríguez advirtió que un conflicto más prolongado podría generar presiones adicionales, especialmente en el mercado del gas natural, lo que eventualmente podría afectar a la industria nacional por el aumento en los costos energéticos.
BBVA mejora pronóstico de PIB para México en 2026
En paralelo, BBVA revisó al alza su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2026. El banco elevó su estimación de expansión del Producto Interno Bruto de 1.2 a 1.8%, impulsada por mejores perspectivas de inversión y por las medidas anunciadas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para incentivar la participación del sector privado.
Serrano explicó que uno de los factores detrás de este mayor optimismo es la apertura a esquemas de inversión mixta en proyectos de infraestructura, particularmente en el sector eléctrico, que durante años fue identificado como un cuello de botella para la llegada de nuevas inversiones productivas.
El economista señaló que México mantiene una ventaja estructural para exportar al mercado estadounidense, lo que podría reactivar la narrativa de la relocalización de empresas o nearshoring, especialmente una vez que exista mayor certidumbre sobre el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Sobre este acuerdo comercial, BBVA considera que existe una probabilidad cercana a 70% de que la revisión concluya con una renovación por 16 años acompañada de compromisos específicos derivados de las consultas públicas y las barreras comerciales identificadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
De concretarse ese escenario, agregó Serrano, México mantendría condiciones favorables para integrarse a las cadenas productivas de América del Norte y fortalecer su posición como plataforma exportadora hacia el mercado estadounidense.