Recuperación de empleos. El paro de la economía se tradujo en que alrededor de 12 millones de trabajadores salieran del mercado laboral, ya sea porque su centro de trabajo se vio obligado a parar temporalmente, quebró o fueron víctimas de recortes de personal.
De marzo a mayo se eliminaron un millón de plazas en el sector formal de la economía y aun cuando se espera una recuperación de empleos en la segunda mitad del año, los analistas estiman que será insuficiente para resarcir la pérdida.
En estas condiciones, el principal reto para los trabajadores será hacer todo lo posible por conservar sus empleos, adecuándose a las difíciles condiciones por las que atraviesan las empresas. Por otra parte, las ofertas laborales serán escasas y, de haberlas, los sueldos y salarios tenderán a ser bajos; sin embargo, lo importante será contar con una fuente de ingresos en tanto se supera la contingencia sanitaria.
Recurso extraordinario. Frente a la pérdida de empleos e ingresos, las personas se han visto en la necesidad de recurrir a sus ahorros para cubrir sus necesidades inmediatas y las de sus familias.
Más allá del ahorro privado que hayan logrado acumular, cabe recordar que los trabajadores que tengan una cuenta de ahorro para el retiro pueden disponer de una parte de estos recursos en caso de emergencia. Pueden hacer uso de este derecho si tienen al menos dos años de cotización y por lo menos tres años con una cuenta, pudiendo retirar mínimo 30 días y máximo 90 días de su salario base de cotización.
Economía familiar. No está por demás advertir que el adecuado manejo de los ingresos en estos tiempos tan difíciles es un factor clave para superar el impacto de la pandemia en la economía del hogar. No son tiempos para consumos superfluos, hay que ser muy cuidadosos con nuestros gastos y evitar endeudarse, sobre todo con tarjetas bancarias que cobran altas tasas de interés.
En todo caso, el financiamiento a través de los parientes podría ser menos oneroso y más flexible en plazos de pago. Mientras persista la incertidumbre sobre cuánto tiempo tardaremos en regresar a la normalidad, lo más conveniente es ser cuidadosos con nuestra economía, pues como se dice: "El horno no está para bollos".