Internet, o cómo la cultura y el saber se democratizaron en el siglo XXI

Los tiempos cambian, y la prueba más clara de ello es cómo ha avanzado la tecnología. Hace poco más de una década, parecía imposible que pudiéramos llevar un dispositivo que ofreciera prácticamente las mismas posibilidades que un ordenador en nuestro bolsillo. Ahora no solo los tenemos, sino que nos acompañan a diario y se han convertido en una pieza fundamental de nuestras vidas.

Los smartphones son nuestros aliados fundamentales y, en combinación con internet, están consiguiendo que tengamos un acceso prácticamente ilimitado a la información. Cualquier duda se puede resolver en un segundo, cualquier incógnita tiene una respuesta. La apertura de portales como Wikipedia, Curiosfera.com o EcuRed, que hacen posible acceder a todo tipo de información, ha propiciado que el acceso a esta no se restrinja a nadie.

Por eso muchas personas hablan del fenómeno de internet como el fenómeno de la democratización del saber y de la cultura. Es una afirmación totalmente cierta, puesto que se han roto todas las barreras que pudiera haber antaño. Y es fácil de demostrar, porque tan solo tienes que coger ese smartphone que llevas contigo para buscar prácticamente cualquier cosa que se te ocurra. El único límite está en tu imaginación, porque el océano digital es prácticamente infinito.

Del papel a lo digital, el gran cambio de paradigma

Durante el ya terminado 2019, internet ha acumulado la friolera cifra de 4.388 millones de usuarios según un estudio elaborado por Hootsuite y We Are Social. Puede parecer algo que se quede corto, pero, teniendo en cuenta que los últimos datos censales de 2019 cifran en 7.545 millones de personas a la población mundial, estamos ante unas cifras realmente impactantes.

Cerca del 60% de las personas que habitan en el mundo se conectan a la red de redes a día de hoy. El mundo está más conectado que nunca, y es algo que ya vemos no solo en la cantidad de cibernautas que hay. También se observa en el cambio de tendencia tanto de servicios como de productos. Todo está virando hacia lo digital, buscando siempre la mejor forma de ofrecer una solución eficaz a cada consumidor, a cada una de esas tantísimas personas.

Como prueba más clara de ello, tenemos el cada vez más acentuado abandono del formato papel. Antiguamente, para consultar cualquier dato necesario, se tenía que acudir a una enciclopedia o a cualquier publicación en papel. Actualmente, lo que se hace es una búsqueda a través de portales como Google. En segundos, se obtiene lo que antes podría requerir minutos o incluso horas. Y esa es la otra parte del encanto de la era en la que nos toca vivir. Tenemos más información que nunca, y la obtenemos también más rápido que nunca.

Bibliotecas virtuales, el gran ejemplo

En todo este nuevo escenario que se sigue dibujando, hay un caso en concreto que resulta bastante ejemplar. El nacimiento del concepto de biblioteca virtual refleja a la perfección ese salto de lo físico a lo digital que hablábamos antes. Algo a lo que suma la fuerza de la inmediatez y la amplitud de la red de redes. Una combinación totalmente ganadora en los tiempos que corren.

Y es que estas bibliotecas virtuales sirven para acceder a toneladas de libros de cualquier género. No importa qué busques, ni qué autor, ni qué obra. La probabilidad de encontrarlo es altísima. De hecho, este tipo de servicio es uno que ejemplifica también a la perfección lo que ha hecho que Internet se convierte en el medio favorito para miles de millones de personas en la actualidad.

¿Por qué? Porque combina un catálogo casi infinito de publicaciones, capaz de albergar todas las que se han lanzado hasta la fecha, y lo combina con la rapidez a la hora de encontrar resultados. Una persona tan solo tiene que entrar en cualquier biblioteca online de este tipo, escribir el libro que desea y, en cuestiones de segundos, puede empezar a leerlo. Todo es rápido, todo es cómodo. Todo es fácil.

Una hoja de doble filo

Precisamente este tipo de ventajas es lo que está reforzando la facilidad para acceder a la información. Vivimos unos tiempos en los que es imposible moverse en la ignorancia, aunque también es bastante más fácil considerar veraz algún tipo de información que no lo es. No en vano, el concepto de fake news es uno que precisamente se ha asentado en esta nueva época.

La contrastación de fuentes y la búsqueda de la veracidad es la otra cara de la moneda. Y es que, si bien es tremendamente fácil obtener la respuesta a la duda que se tiene; también lo es toparse con una respuesta que no sea cierta. Por eso, los usuarios poco a poco están amoldándose a las reglas de Internet. Sabemos que este entorno tiene un potencial enorme, ahora necesitamos aprender a usarlo adecuadamente para poder exprimirlo al máximo.

Cultura y saber van de la mano en el siglo XXI, de hecho, se cuelan en nuestros bolsillos aunque no seamos capaces de imaginarlo. Lo tenemos más fácil que nunca para elevar nuestro nivel cultural gracias a recursos como las bibliotecas virtuales o a algo tan sencillo como los buscadores online. Todo está ahí, esperando a ser aprovechado para enriquecer culturalmente a toda la sociedad. Desde luego, las cosas han cambiado mucho en poco más de diez años. Esto lo deja más que claro.