Ginebra, Suiza.- La brecha de género en el trabajo apenas ha disminuido en los últimos 27 años y en 2018 la probabilidad de trabajar para una mujer era 26 por ciento inferior a las de un hombre, una mejora de apenas el 1.9 por ciento con respecto a 1991, reveló la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Ese resultado contrasta con un estudio reciente y que evidenció que el 70% de las mujeres prefieren tener un empleo a quedarse en casa, algo en lo que, además, el 66.5% de hombres están de acuerdo.
“Ya no se puede afirmar de manera creíble, en ninguna región ni con respecto a ningún grupo de ingresos, que las diferencias en cuanto a empleo entre hombres y mujeres obedecen a que las mujeres no quieren trabajar fuera del hogar”, dijo la jefa del Área de Género, Equidad y Diversidad de la OIT, Shauna Olney, en una rueda de prensa.
Las más afectadas por la desigualdad son las mujeres con hijos menores de seis años, que sufren lo que ha dado por llamarse “la penalización profesional de la maternidad”.
La penalización de la maternidad no se limita al acceso a un empleo, sino que sigue a las mujeres durante gran parte de su trayectoria profesional y obstaculiza sus posibilidades de llegar a puestos de liderazgo.
La OIT, además, ha establecido en un reciente informe que a nivel mundial persiste una diferencia de remuneración del 20% entre hombres y mujeres, una realidad de la que no se salvan ni los países considerados más evolucionados en la materia.
Otro aspecto que preocupa a la OIT es que la rentabilidad de la educación que obtienen las mujeres -en términos de empleo- es menor que para los hombres, como lo evidencia el que a nivel mundial el 41.5% de mujeres con título universitario no trabajen, mientras que en el caso de los hombres sólo se trata del 17.2%. Aparte de la “penalización” de la maternidad, las mujeres se ven perjudicadas por ser las que asumen en general el cuidado de las personas dependientes, ya sea por vejez, por enfermedad o por discapacidad; así como el trabajo doméstico.
La directora del Departamento sobre Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT, Manuela Tomei, dijo que para que esto cambie no es suficiente eliminar todo aquello que hace posible la discriminación y establecer reglas de cumplimiento.