Washington.- Los viajeros podrían seguir pagando tarifas aéreas elevadas incluso si bajan los precios del petróleo y del combustible para aviones, según expertos y aerolíneas.
El precio del combustible para aviones se disparó después de que comenzó la guerra con Irán y retrocedió con fuerza en la primavera antes de volver a repuntar en el verano. Ese tipo de fluctuaciones dificulta que las aerolíneas planifiquen con antelación y les da un motivo para ser cautelosas a la hora de bajar los precios, de acuerdo con Brett House, economista y profesor de Columbia Business School.
Durante la guerra en Irán, el combustible para aviones ha subido incluso más rápido que el petróleo, lo que refleja tanto el encarecimiento del crudo como la escasez de suministros del combustible refinado, que es uno de los mayores gastos operativos de las aerolíneas. Las compañías recortaron algunos vuelos menos rentables y aumentaron las tarifas y las comisiones por equipaje.
Sin embargo, las tarifas aéreas no se han movido al mismo ritmo que los precios del combustible. El índice Argus de combustible para aviones en Estados Unidos se desplomó desde un máximo a principios de abril de 4,88 dólares por galón hasta un mínimo en tiempos de guerra de 2,70 dólares en junio, pero el pasaje aéreo promedio se mantuvo elevado.