Ciudad de México.- Las finanzas públicas están presionadas y esto se puede reflejar en el crecimiento del país, principalmente por los recursos públicos que la administración está enviando a Petróleos Mexicanos (Pemex), que incluso en 2025 observaron un sobre ejercicio de 189%, señaló México Evalúa, en un informe este jueves.
“Como resultado de mayores apoyos a Pemex, la Secretaría de Energía sobrepasó su presupuesto en 189%, equivalente a 262 mil millones de pesos.
Para dimensionar, este sobreejercicio es 4.3 veces el presupuesto total de la Secretaría de Salud en 2025, que fue de 60 mil millones”, y mencionó esta institución.
El informe explica que, aunque los ingresos del gobierno federal en 2025 superaron lo esperado en términos brutos, resultaron 5.5% inferiores a lo previsto al descontar dichas transferencias a Pemex.
En el caso de la empresa petrolera, los datos confirman la enorme presión que ejerce sobre las finanzas públicas: Pemex aportó 240 mil millones a la Federación, pero recibió 396 mil millones en transferencias, lo que implicó una pérdida neta de 156 mil millones para el Estado.
“Por primera vez en un cierre anual, la ciudadanía terminó subsidiando a la petrolera”, destacó México Evalúa.
La institución de la sociedad civil indicó también que el primer año del actual gobierno estuvo marcado por un esfuerzo explícito de consolidación fiscal en un entorno económico particularmente adverso.
Sin embargo, apunta que al final, no se logró controlar el déficit público en los términos originalmente previstos, pese a la contención del gasto y a una mayor recaudación.
Dos factores explican este resultado. El primero fue un menor dinamismo de la economía: mientras la Secretaría de Hacienda estimaba un crecimiento de 2.5% para 2025, la actividad económica avanzó apenas 0.7%, lo que redujo la base sobre la cual se financian las finanzas públicas.
El segundo factor que presionó de manera significativa el balance fiscal fueron las transferencias a Pemex muy por encima de lo aprobado, reiteró.
En este contexto, el endeudamiento neto anual del sector público, medido a través de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), cerró en 4.8% del producto interno bruto (PIB), por encima del 3.9% estimado al inicio del ejercicio.
Aunque este déficit fue menor al observado en 2024, siguió siendo uno de los más elevados desde la crisis financiera de 2008 y superó la meta de endeudamiento aprobada.