Sin embargo, hay que tener en cuenta que se espera que otros factores continúen ejerciendo una presión alcista sobre el Índice Nacional de Precios al Consumidor, como por ejemplo efectos rezagados de traspaso cambiario después de la depreciación significativa que tuvo lugar desde octubre pasado (y a pesar de la apreciación del peso en semanas recientes).
Aun cuando ya se anticipó que México enfrentaría un equilibrio nominal más alto en los próximos años, sorprendió que distintos modelos econométricos mostraran una fuerte rigidez a la baja de los precios al consumidor. Esta ha sido una de las razones que ha llevado a los especialistas de CitiBanamex a tener una visión más pesimista de las tendencias que afectan a la inflación, en particular la subyacente, que excluye los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles.
En términos del efecto traspaso del tipo de cambio a la inflación, es importante ponderar si el hecho de asumir un nivel más elevado de la paridad peso-dólar puede inducir a los agentes económicos a alterar sus procesos de determinación de precios.
En los últimos dos años la inflación ha sorprendido recurrentemente al alza, lo que ha llevado a los participantes del mercado a ajustar significativamente al alza sus expectativas para el crecimiento del INPC a distintos horizontes.
Al respecto, los especialistas se preguntan si los efectos esperados de distintas políticas económicas podrían estar afectando las expectativas de inflación. Este es posiblemente el asunto principal que estaría impactando a las perspectivas de inflación hacia delante, indicaron.
Los analistas advierten que los puntos que bosquejamos en su análisis son reacciones iniciales que parecerían indicar un cambio estructural en las trayectorias subyacentes a la inflación en México y, por ende, requieren mayor profundización.