CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 26 (EL UNIVERSAL).- Si cuando estás triste, estresado o feliz sueles realizar más compras de lo habitual, ojo, porque puede haber un tema de "gastos emocionales" que puede llegar a afectar también tus finanzas personales.
Profeco alerta sobre gastos emocionales y compras impulsivas
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) alertó que emociones como el enojo, tristeza, frustración o preocupación pueden influir en las decisiones de compras de las personas e impactar en sus bolsillos.
Por ello, en colaboración con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), hizo algunas recomendaciones para evitar caer en las también llamadas "compras emocionales".
Consejos para evitar sobreendeudamiento y estrés financiero
La Profeco alertó que las compras compulsivas y la constante comparación con estilos de vida que no corresponden con los ingresos propios se convierten en un problema cuando se llevan a cabo de manera habitual.
Indicó que por ello es fundamental que los consumidores definan sus límites y prioridades, que a su vez les eviten el sobreendeudamiento, estrés financiero, morosidad o incapacidad de pago.
Para no afectar el historial crediticio y complicar el acceso a futuros financiamientos, en la Revista del Consumidor sugiere identificar las emociones que intervienen o detonan la urgencia de compra y sustituirlo por otra actividad, física de preferencia, como caminar o hacer ejercicio.
Sugiere conocer el entorno en que te encuentras y priorizar tu estado financiero para generar un cambio con decisiones conscientes.
Sugerencias:
Definir las prioridades financieras
Establecer metas apegadas a la realidad personal
Enfocarse en los objetivos
Dejar de compararse con el contenido digital creado para aspirar un estilo de vida ficticio.
Adicionalmente, recordó la importancia de llevar un registro de gastos y organizar un presupuesto donde cada monto tenga un propósito.
Mencionó que una forma de hacerlo es a través de la regla 50/30/20, que consiste en destinar el 50% de los ingresos a las necesidades básicas, el 30% a gastos personales y el 20% al ahorro o pago de deudas.