El tiempo que pasamos frente a una pantalla ha ido en aumento de manera radical en los últimos años. De acuerdo a diferentes estadísticas mundiales, se puede saber que a nivel global se pasa un promedio de siete horas diarias navegando internet. Esto, por supuesto, ha obligado a muchos sectores productivos y comerciales a reinventarse para llegar a millones de personas que migran todo el tiempo de los medios tradicionales a estas nuevas tecnologías. Fruto de este fenómeno, el marketing online es una de las grandes disciplinas de la actualidad.
Siguiendo la opinión de algunos referentes, la publicidad en línea cuando se utiliza correctamente es similar a tener una vidriera bien organizada ubicada en las mejores avenidas de todo el mundo. Mientras que los medios como la televisión, radio y medios impresos son cada vez más reducidos, internet permite llegar a millones de personas con muy pocos recursos. Por eso, priorizar a la publicidad online resulta de vital importancia tanto para los negocios de mayor envergadura, como para los aquellos que poseen tamaños y canales de ventas más pequeños. La razón es sencilla: a partir de una inversión que suele ser de pocos dólares se logra una visibilidad enorme, lo cual se convierte en mayor tráfico, visitas y, por último, mayores ventas.
Un caso paradigmático de ello es el caso de los anuncios publicitarios de comida, ya que se trata de un sector que posee marcas más que reconocidas y con una larga historia, pero que se han visto en clara competencia con nuevas marcas que aprovechan las nuevas herramientas en línea que permiten crear productos profesionales como videos, gifs, banners y más en cuestión de minutos, permitiéndoles ahorrar tiempo y recursos, dos bienes más que escasos para proyectos emergentes y más si se los compara con los grandes monstruos de la industria alimentaria.
En ese sentido, las ventajas de internet es que permite segmentar mejor las audiencias, para priorizar al público objetivo y no apuntar a una generalidad que si bien en números puede parecer atractiva, en resultados y objetivos no lo es, sino que termina siendo una pérdida de tiempo. Además, permite medir las estadísticas de manera ágil, veloz y flexible para sacar conclusiones y saber cuáles son los puntos fuertes de nuestra estrategia publicitaria y qué elementos hay que volver a pensar para volver a intentarlo en breve tiempo.
Otro beneficio de la publicidad online es que permite probar formatos variados que se adapten a los lenguajes de los distintos medios: una pieza para Facebook no puede ser pensada de la misma manera que una publicidad en un diario online. O un contenido para Twitter es diametralmente opuesto a lo que nos requiere Instagram. Las mismas herramientas en línea y aplicaciones saben de esa necesidad y ya tienen plantillas predeterminadas para ahorrarnos tiempo.
Por último, una publicidad clara, concisa y bien realizada nos ayuda a dar un mensaje de mayor confiabilidad, una de las características más valoradas en internet, ya que así como ayuda a democratizar la información, también puede dar lugar a fraudes y estafas. Pensar una buena publicidad en línea es vencer a ese prejuicio.