Londres, Ing.- Familias varadas, vacaciones y lunas de miel canceladas, cientos de trabajadores despedidos. El repentino colapso de la operadora turística británica Thomas Cook y su red de aerolíneas y hoteles provocó un caos para cientos de miles de viajantes y compañías de todo el mundo.
Arruinada por diversos factores, incluyendo una aplastante deuda y la competencia por internet, la agencia de viajes de 178 años de antigüedad que fue pionera en los paquetes vacacionales cesó operaciones. Sus cuatro aerolíneas dejaron de trasladar pasajeros y sus 21.000 empleados en 16 países perdieron su trabajo.
El colapso de la compañía se resintió en toda la industria turística, particularmente en la zona del Mediterráneo, donde los viajantes no sabían con certeza cómo volverían a casa, los hoteles no sabían si recibirían sus pagos, los huéspedes estaban temerosos de que no se les permita registrar su salida sin saldar sus cuentas, y los centros turísticos eran golpeados por cancelaciones.
El gobierno británico intervino, organizando vuelos para repatriar a alrededor de 150.000 clientes con residencia en Reino Unido desde sus sitios vacacionales en todo el mundo, en lo que se describió como el mayor operativo de su tipo en la historia del país en tiempos de paz.
Se reportaron alrededor de 50.000 viajantes de Thomas Cook varados en Grecia, así como 30.000 en el territorio español de las Islas Canarias, 21.000 en Turquía y 15.000 en Chipre. Largas filas de turistas británicos se extendían por la terminal del aeropuerto mexicano de Cancún, en donde los vacacionistas esperaban averiguar cuando podrían volver a casa.
Alrededor de 1 millón de clientes también se enteraron de las cancelaciones de sus próximos viajes. Thomas Cook informó que brindaba servicios para alrededor de 22 millones de personas al año.