Después de los solteros y casados, 11% de quienes solicitaron apoyo viven en unión libre, 5% son divorciados y 1% viudos, de acuerdo con la firma especializada en reparación de deudas, en el marco del Día de San Valentín que se celebra el 14 de febrero.
Los datos reflejan que quienes viven solos concentran la mayor proporción de búsqueda de soluciones para ordenar sus finanzas. En estos casos, la administración del ingreso y el pago de compromisos recaen en una sola persona, lo que puede limitar el margen de maniobra ante imprevistos o acumulación de intereses.
En el caso de personas casadas o en unión libre, el endeudamiento no necesariamente es menor, pero suele implicar decisiones compartidas. La forma en que se distribuyen gastos, se establecen metas o se definen responsabilidades puede incidir en la estabilidad financiera del hogar.
Luis Lucido, experto de la empresa, señaló que hablar con claridad sobre ingresos, deudas y objetivos financieros es un paso práctico para tomar decisiones informadas y evitar que los intereses y pagos mínimos afecten la estabilidad económica.
¿Cómo reducir la presión financiera?
El reporte también identifica prácticas que pueden contribuir a reducir presión financiera, como tener claridad sobre montos y fechas de pago, priorizar deudas con mayores tasas de interés, establecer metas concretas de reducción y realizar revisiones periódicas del presupuesto.
Como complemento al análisis, la firma plantea una serie de medidas operativas para mejorar la administración del dinero, tanto en esquemas individuales como en pareja.
Entre las principales recomendaciones está transparentar el panorama financiero: elaborar un registro detallado de deudas, montos, fechas de pago, tasas de interés y pagos mínimos. Contar con la información completa permite dimensionar el compromiso real y definir prioridades.
También sugiere establecer metas concretas y medibles, como reducir el saldo total de deuda en un porcentaje determinado dentro de un periodo específico. En caso de parejas, se recomienda definir si el objetivo será individual o compartido, así como los indicadores para evaluar avances.
Otra medida es priorizar los adeudos con mayores tasas de interés, con el fin de reducir el costo financiero total. No todas las obligaciones tienen el mismo impacto en el presupuesto, por lo que enfocar recursos en las que generan más intereses puede acelerar el proceso de saneamiento.
Adicionalmente, propone aplicar una regla de espera de 24 horas antes de realizar compras no planeadas, especialmente en temporadas de alto consumo, como mecanismo para evitar decisiones impulsivas que afecten el presupuesto.
Finalmente, plantea realizar una revisión mensual breve del presupuesto, destinada a verificar pagos, ingresos y posibles ajustes ante cambios en la situación económica, con el objetivo de prevenir atrasos o acumulación de intereses.