De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se mantuvo al alza por cuarto mes consecutivo y alcanzó un nivel de 5.02 por ciento anual, como consecuencia del incremento de 19.20 por ciento anual de los energéticos.
Ante ello, indicó que el banco central tendrá la responsabilidad de vigilar de cerca el comportamiento de la inflación para instrumentar las medidas necesarias para proteger el poder adquisitivo de la moneda.
Sin embargo, el sector privado acotó que la constante dinámica de los precios de los energéticos puede agudizar las demandas por un ajuste a la baja y, por tanto, podría estimular nuevamente la propuesta sobre la posible fijación de precios a los combustibles, hecha por el gobierno entrante durante la campaña electoral.
Pero materializar esa propuesta "implicaría serios desequilibrios para el mercado, propiciando efectos tan negativos que al final del día, terminarán afectando a los que menos tienen", aseguró.
"Cuando el estado decide intervenir a través de la fijación de precios o establecer precios de garantía o subsidios, que generalmente distorsionan los precios de mercado, para beneficiar a algún sector o grupo, es un hecho que la oferta de ese bien se verá afectada debido a que el incentivo para producirlo se afecta", insistió.
Expuso que entre 2007 y 2014 se aplicaron subsidios a gasolinas y diésel, con un costo de 871 mil millones de pesos, y sólo benefició a aquellos grupos que tienen mayor capacidad de compra.