Esperar hasta después de los 60 para hacerse un lifting facial ya no es la única ruta que observa Harold Dent en su consultorio. El cirujano plástico identifica un interés por rejuvenecer el rostro antes de esa edad, con una petición clara: verse mejor sin que la cirugía resulte evidente.
En esa búsqueda ha cobrado fuerza el deep plane, o lifting de plano profundo. El nombre puede sonar a novedad, pero Dent aclara que se trata de una técnica con muchos años de práctica. Lo reciente es su auge, que atribuye a la duración y estabilidad de los resultados y a la posibilidad de conservar una apariencia natural.
"Las pacientes definitivamente buscan cambios naturales que no sean demasiado evidentes", señala. Quieren notar una mejoría en su aspecto, pero conservar sus facciones.
Cada rostro necesita una valoración
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El interés por una técnica tampoco significa que sea la elección para todos los rostros. Las características y necesidades de cada paciente orientan el procedimiento; el nombre de moda es apenas el punto de partida de esa conversación.
Dent también observa tendencias que se alejan de esa búsqueda de naturalidad. Menciona los llamados foxy eyes y las cirugías que combinan un volumen corporal excesivo con cinturas extremadamente pequeñas.
Su objeción está en la desproporción que pueden generar: cambiar una parte del rostro o del cuerpo modifica la relación con el resto.
Verificar al especialista
Antes de elegir una cirugía, el especialista recomienda comprobar quién la realizará. Verificar la especialidad y la certificación vigente del médico es un paso que considera fundamental. Esta última puede consultarse en el directorio del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.
La petición resume el reto del lifting: que el cambio se note en el aspecto, sin que delate el procedimiento. Verse mejor y seguir reconociéndose en el espejo.






