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Miguel R. Valladares García

miércoles 17 octubre 2018

Ciclón azota Omán y Yemen; hay 3 muertos

Pobladores de Salalah se quedaron sin servicio eléctrico

AP
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SALALAH, Omán.- El ciclón Mekunu azotó la península arábiga el sábado por la mañana, donde empapó los áridos Omán y Yemen, derribó cables de electricidad y dejó al menos tres muertos y cuarenta desaparecidos, informaron las autoridades.

Partes de Salalah, la tercera ciudad más grande de Omán, se quedaron sin servicio eléctrico cuando el ciclón tocó tierra. Las olas del Mar Arábigo se llevaron la arena de una playa turística y derribaron las sombrillas fijadas con cemento.

El ojo de la tormenta proporcionó un momento de alivio. En un hotel de lujo del que ya habían sido evacuados los huéspedes, los trabajadores se sentaron para disfrutar el tradicional “suhoor”, una comida que los musulmanes ingieren antes del amanecer durante el mes sagrado del Ramadán.

Tres personas, incluida una niña de 12 años, murieron en Omán y otras 40 desaparecieron en la isla yemení de Socotra, que horas antes había recibido el embate de la tormenta, informó la policía. Yemeníes, indios y sudaneses se encontraban entre los desaparecidos en la isla del Mar Arábigo y las autoridades temen que algunos hayan muerto.

El Departamento Meteorológico de la India señaló que Mekunu registraba vientos máximos sostenidos de 170 a 180 kilómetros por hora (105 a 111 millas por hora) con ráfagas de hasta 200 kph (124 mph). Consideró que el ciclón es “extremadamente intenso”.

En Salalah las calles estaban llenas de ramas y hojas de árboles. Varios túneles viales se inundaron y había automóviles abandonados.

Los meteorólogos omaníes le advirtieron a los habitantes que recibirían al menos 200 milímetros (7,87 pulgadas de lluvia), más del doble de la cantidad que suele caer en esta ciudad en todo un año. A las autoridades les preocupan las inundaciones repentinas en los valles de la región y posibles deslaves en las zonas montañosas cercanas.

Mientras las lluvias torrenciales azotaban la ciudad el viernes, las autoridades abrieron las escuelas como albergues. Unas 600 personas, en su mayoría trabajadores, se acurrucaban en la escuela West Salalah, algunas sobre colchones en el piso.

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