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Ginebra. - La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la actriz Cate Blanchett recordaron en Ginebra que millones de personas en el mundo sufren graves carencias por su condición de apátridas, y que está en manos de muchos Estados resolver un problema que Naciones Unidas quiere erradicar en 2024.
Acnur lanzó en 2014 una campaña de 10 años para que nadie quede sin ciudadanía en el planeta, y cuando esta se encuentra en su ecuador los progresos han sido escasos, cuando no se ha empeorado la situación de personas sin Estado como los rohinyá en el sur de Asia o los hijos de refugiados y desplazados sirios o venezolanos.
La condición de apátrida “tiene un impacto devastador en las vidas de millones de personas, que sufren marginación desde que nacen hasta que mueren”, afirmó Blanchett, quien en calidad de embajadora de buena voluntad de la ONU ha visitado comunidades de refugiados y desplazados en Bangladesh o Líbano.
ANGUSTIA
“Es difícil imaginar el grado de invisibilidad y desesperación que sufre una gente a la que se le niegan no sólo la educación o la sanidad, sino también cosas como conseguir un permiso de conducir, abrir una cuenta en el banco o hasta tener un certificado de defunción”, añadió la actriz australiana, ganadora de dos Oscar.
Acnur considera que en el mundo hay al menos cuatro millones de apátridas, aunque la falta de registros o documentos de identificación dificulta saber el número exacto y otros lo sitúan por encima de los diez millones.
Recordó además que este drama se transmite de padres a hijos, ya que los nacidos de apátridas tienen igualmente denegado el derecho de pertenencia a un Estado.








