A-AA+
Ciudad de México.- Acercarse a “Star Wars” significa estar ante un universo binario, con dos soles en el horizonte, el bien peleando contra el mal, gemelos Skywalker y un lado oscuro de la fuerza deseando tragarse al luminoso.
“El Ascenso de Skywalker” contiene en sí también su experiencia binaria.
Por un lado, brinda una experiencia para que el aficionado pueda sentirse en homenaje a las nueve películas de la saga de “Star Wars” y por otro, la conclusión de esta última trilogía donde sus protagonistas Rey (Daisy Ridley) y Kylo Ren (Adam Driver), son las caras opuestas de una misma moneda donde habita la fuerza.
El lado más épico sucede cuando el Episodio IX, se alimenta del cómo dos polos opuestos se atraen y necesitan para existir, mientras que esa codependencia puede traer estragos o un camino de salvación a la galaxia.








