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Ciudad de México. - Ahora que Geraldine Bazán dio a conocer que ya firmó el divorcio, Gabriel Soto compartió un contundente mensaje en su Instagram donde asegura admira y respeta a las mujeres empoderadas, pero hace un llamado a aquellas que “siguen atacando y promoviendo el odio en lugar de acabar con una guerra sin sentido ya”.
“El mejor ejemplo que le puedo enseñar a mis hijas será siempre en primer lugar, que sean felices, que busquen y luchen por su felicidad a toda costa”, comienza su mensaje.
Ley de la vida
“A veces por querer salvar una situación uno se olvida que esa es la ley número 1 de la vida por la que yo me muevo y todo el mundo se debería mover”, comparte.
En ese mismo mensaje, Gabriel asegura ser víctima de constantes críticas, así como de ser una persona a la que se le juzga por las decisiones personales que toma.
“Han sido dos años de constantes críticas y juzgamientos acerca de mis decisiones personales. Dos años de ataques para mí, para mi entorno”, dice.
“Asumiendo mis responsabilidades, preferí tener un final cordial a una vida diaria sin felicidad ni armonía, para mí y para mis hijas quienes desde que llegaron al mundo han tenido en mi a un padre presente, amoroso y a un amigo incondicional que jamás las abandonará porque más allá de tener la bendición de proveerles de cosas materiales, tengo la bendición más grande de darles amor sin límite”.
“El mejor ejemplo que le puedo enseñar a mis hijas será siempre en primer lugar, que sean felices, que busquen y luchen por su felicidad a toda costa”, comienza su mensaje.
Ley de la vida
“A veces por querer salvar una situación uno se olvida que esa es la ley número 1 de la vida por la que yo me muevo y todo el mundo se debería mover”, comparte.
En ese mismo mensaje, Gabriel asegura ser víctima de constantes críticas, así como de ser una persona a la que se le juzga por las decisiones personales que toma.
“Han sido dos años de constantes críticas y juzgamientos acerca de mis decisiones personales. Dos años de ataques para mí, para mi entorno”, dice.
“Asumiendo mis responsabilidades, preferí tener un final cordial a una vida diaria sin felicidad ni armonía, para mí y para mis hijas quienes desde que llegaron al mundo han tenido en mi a un padre presente, amoroso y a un amigo incondicional que jamás las abandonará porque más allá de tener la bendición de proveerles de cosas materiales, tengo la bendición más grande de darles amor sin límite”.








