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Ciudad de México. - Héctor Bonilla declinó ser abogado porque no quiso convertirse en ratero, y persiguiendo su vocación le apostó al cine que confronta al sistema, a la televisión que rompe moldes y al teatro reflexivo.
Aguerrido y combativo siempre, tomó una decisión de la que no se arrepiente, al contrario, se jacta de haberse retado y salido de convencionalismos. Y hechos lo demuestran.
Su ímpetu, según cuenta, lo llevó incluso a escribir canciones dedicadas a la familia, a los hijos, a la Patria, “hasta escribí una para Eugenia León”.
Hoy, a sus 80 años el cáncer de riñón es su principal enemigo; sin embargo, no se raja y lo enfrenta con valentía.
Asegura que su destino estaba escrito y dirigido hacia las artes y no en el Derecho, carrera que estudió por cuatro años.
PREFIERE SER ACTOR
Aunque afirma ser un apasionado del Derecho Romano y la Filosofía del Derecho, detalló que hizo a un lado su carrera como abogado porque descubrió en las prácticas que “el mejor abogado era el que sabía robar un expediente y sobornar a un juez, y dije: “Yo no soy de aquí”, y abandoné la carrera. Evidentemente para lo que tengo facultades es para actuar”.
“Siempre he peleado con el sistema”, afirma a propósito de su participación en producciones filmadas en la clandestinidad, como “Rojo Amanecer”, cinta que retrata la masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968.
“Desde su filmación estuvo hecha de manera clandestina y la paradoja es que la aprobó el presidente Carlos Salinas de Gortari”, señaló con sonrisa quien filmó a escondidas al lado de María Rojo, Demian y Bruno Bichir, y Eduardo Palomo, entre otros.
PADECIMIENTO
En febrero confirmó que padecía cáncer en el riñón y de acuerdo con él, su familia –esposa, tres hijos y siete nietos- ha sido su apoyo para enfrentar la enfermedad que se atiende en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.
“Tengo 80 años, y si no me muero por el cáncer dentro de 10 minutos voy a seguir trabajando (…) Voy a participar en la ópera prima de Gerardo Gatica”, señala Bonilla.
“Ahorita me ves con cabello y dentro de una hora ya no lo tendré, seguramente el día de los Arieles dirán que es por el cáncer, que me voy a morir en el micrófono, pero no, me tengo que rapar para la próxima película que haré. No tengo quimioterapias, no las hay para un tratamiento de riñón”, continuó en entrevista.
Al ahondar sobre el cáncer, dijo que al parecer le está dando batalla porque “las personas que me atienden, que me evalúan periódicamente, dicen que están contentas con los que esperaban y que voy bien. Quiero creerlo, porque tengo ganas de vivir”.








