Honran a Kirk y Kobe

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Honran a Kirk y Kobe

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Los Ángeles.-  La gala de los Óscar, que ha visto a la cinta surcoreana “Parasite” hacer historia en Hollywood, destacó como un espectáculo musical rendido al pop, con dosis de humor, pero pocos discursos memorables por parte de los ganadores y menos consignas políticas que de costumbre.

Parece que los Oscar se tomaron en serio la petición que Joaquín Phoenix, triunfador de la noche, hizo en el arranque de la temporada de premios cuando ganó el Globo de Oro y recomendó a sus colegas de profesión no dar lecciones de vida y en su lugar “recibir el galardón, agradecerlo y bajarse del escenario”.

De esta manera, en su 92 edición, los segundos Oscar consecutivos sin presentador se ciñeron estrictamente a lo cinéfilo y se apoyaron en lo musical, especialmente con la anunciada actuación de Billie Eilish y la inesperada del rapero Eminem.

Ese fue, quizás, uno de los instantes que más rostros de sorpresa dejó en la noche, cuando Eminem comenzó a cantar sobre el escenario “Lose Yourself”, de la película “8 Millas” (2002), con la que ganó la estatuilla a mejor canción original.

SALMA HAYEK

Sin embargo, la velada tuvo una fuerte presencia latina. Los presentadores de la noche incluyeron a Penélope Cruz, Salma Hayek, Oscar Isaac, Lin-Manuel Miranda y Anthony Ramos; y entre los intérpretes de la noche, la mexicana Carmen Sarahí García Sáenz y la española Gisela fueron parte de las voces de Elsa en “Frozen 2” de Dinamarca, Alemania, Japón, Latinoamérica, Noruega, Polonia, Rusia, España y Tailandia que acompañaron a Idina Menzel y Aurora para cantar “Into the Unknown” (titulada en español “Mucho más allá”).

ELTON JOHN

Estrellas como Janelle Monáe, Elton John, Cynthia Erivo e Idina Menzel también actuaron en un festival musical al que se sumaron la española Gisela y la mexicana Carmen Sarahí, las voces de las canciones de “Frozen” en España y Latinoamérica.

REBEL WILSON 

Y JAMES CORDEN

Quizá el momento más atrevido se dio con Rebel Wilson y James Corden, que aparecieron disfrazados de gatos para entregar el premio a los efectos audiovisuales, todo un guiño a las reacciones de extrañeza que despertó la película “Cats” con sus animaciones digitales.

Porque en estos Óscar, Hollywood se tomó muy en serio, pero aún así dejó espacios para 

la autoparodia.