A-AA+
Nueva York.- Kathy Griffin dice que dos días después de que se desató el escándalo por su publicación de una foto con una cabeza ficticia del presidente Donald Trump en 2017, supo que debía filmar lo que estaba pasando.
Estaba perdiendo trabajos, encabezando titulares y recibiendo críticas por todos lados, sin mencionar que fue objeto de una investigación del gobierno para saber si era una amenaza creíble.
“Yo seguía diciendo, ‘Creo que esta es una historia importante e histórica’”, dijo Griffin a The Associated Press. “El presidente y el Departamento de Justicia no deberían volverlo a uno inapto para trabajar o para tener un seguro”.
El problema fue que nadie quería tener nada que ver con ella. Así que la comediante tomó su iPhone y comenzó a filmar. No hubo nada glamoroso ni un equipo de producción, ni siquiera un micrófono. Griffin dice que simplemente necesitaba capturar lo que estaba sucediendo en aquel momento y mantenerse fiel a ella misma.
LARGOMETRAJE
El resultado es un largometraje titulado “Kathy Griffin: A Hell of a Story”, parte documental y parte especial de comedia. Griffin lo financió por completo y, un día de prensa reciente, estuvo cargando un póster de una entrevista a otra.
“Miren, lo hice en (la extienda de servicios de reproducción y fotocopiado) Kinkos, ¿OK? Sigo estando en la lista D”, dijo riendo haciendo alusión al reality de Bravo “Kathy Griffin: My Life on the D-List” que le mereció dos nominaciones al premio Emmy.
La parte documental de la cinta es cruda, dijo Griffin - “Kathy fea, sin maquillaje, llorando” - pero también es chistosa. Griffin interpuso secuencias de stand-up en el filme, que trató de vender como un especial de comedia pero “nadie quiso siquiera darle una mirada”.
Sin embargo, la película fue bien recibida en el festival SXSW el pasado marzo, y Fathom Events acordó proyectarla el 31 de julio en 700 cines de Estados Unidos. Qué sucederá después es lo que todo el mundo imagina: Griffin continuará luchando y no se dará por vencida.
“Sólo quiero que la gente sepa que uno no tiene que caer. Uno puede recibir unos cuantos golpes, pero después de que yo estire la pata quiero que alguien diga, ‘¿Sabes esa loca pelirroja? La agarraron, pero no cayó’”.








