Limpia y Sobria

Los Ángeles. - La cantante Lily Allen lo pasó muy mal, pésimo. Según relató la intérprete en una entrevista, hubo un momento de su vida en que recurrió a las drogas porque sentía una enorme presión para bajar de peso.
La situación ocurrió en 2014, durante la gira Bangerz Tour, que compartió con Miley Cyrus. En su recorrido como telonera de Cyrus, Allen aseguró que recurrió a drogas en un intento por perder peso porque sentía que Miley era “más atractiva”. Allen se refirió a esa etapa oscura y dolorosa de su vida y dijo que, en aquel momento, su salud estuvo en serio riesgo.
“Estaba pasando un período en que quería volver a ser una estrella del pop. Pero siendo telonera de esta chica la encontraba mucho más atractiva de lo que yo me sentía entonces”, contó. “No me sentía en lo absoluta una estrella pop”.
Con problemas de autoestima y esa presión por la imagen en medio de la gira, relató que comenzó a tomar droga para bajar de peso. Y se volvió adicta. “Cuando la tomaba me sentía invencible y podía estar horas y horas trabajando y verme como yo quería”.
Durante la gira, estaba casada con Sam Cooper y era madre de dos niñas, : Ethel Mary, de 3 años y Marnie Rose, de 1. Contó que, se encontraba a tal extremo de presión que hasta llegó a pensar en consumir heroína.
Aseguró que la gira era “muy sexualizada. Y yo había estado embarazada y pariendo durante últimos tres años. Me sentía afuera de eso”, asumió.
“También le fui infiel a mi esposo y empecé a consumir alcohol por demás. Fue una etapa terrible en la que sentía que no podía enfrentarme con mis propios demonios”.
En medio de esa confusión, comenzó un tratamiento de rehabilitación. Pero a los seis meses, volvió a las adicciones. Ese comportamiento le trajo sus consecuencias. Allen se divorció de su marido. “Perdí mi matrimonio. Y mi casa, esa que me había costado diez años de trabajo poder comprar. También perdí amigos y claramente mi carrera comenzó a hundirse”, describió.
Asegura que, en ese momento, se sentía enojada. “Sentía que el mundo me debía. Ese era el sentimiento fuerte”.
Pero reaccionó y al estar en el límite, pidió ayuda para salir del infierno que estaba sumida. “Me costó mucho, pero decidí volver a hacer un tratamiento para recuperarme”, dijo.
Finalmente pudo recuperarse y asegura que, cuando siente que no controla sus impulsos, escribe en un diario.
A los 35 años, volvió a recuperar el control
de su vida y encontró el amor, en David Harbour, se casaron el año pasado, tras un año de relación.
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