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Berlín.- El cineasta argentino Santiago Loza estrenó ayer en la Berlinale su filme “Breve historia del planeta verde”, una suerte de fábula, según explica en entrevista con Efe, en el que tres amigos realizan un viaje a pie en el que sus vínculos “fraternales” e “intensos” se van fortaleciendo.
Los tres amigos están pasando cada uno de ellos por diferentes fases de decepción en sus vidas.
Mapa en mano y atravesando bosques, el trío se dispone a cumplir la última voluntad de la abuela de Tania, una chica “trans”, y que consiste en devolver a un alienígena lila -del tamaño de un niño y enormes ojos, con el que había compartido sus últimos años- al lugar donde en su día aterrizó en la Tierra.
El vínculo de los tres se va fortaleciendo a medida que avanza este “viaje afectivo y “muy difuso”, “hay ciertas heridas del pasado que de alguna manera son curadas” y “atravesar ese bosque es atravesar un poco los propios fantasmas”, explica Loza.
En esta travesía, que tiene “toques de humor, de melancolía y de distintos elementos que van poblando ese bosque”, lo que importa son sobre todo “estos vínculos fraternales, intensos, entre seres humanos”, entre personajes que han sufrido ofensas.
“Esa misma ofensa es quizás lo que los fue uniendo”, subraya.
PERSONAJES
Precisamente el sufrimiento por el que pasaron estos tres personajes es, según Romina Escobar, Tania en el filme, el factor que los une, “para después poder sanar y poder seguir adelante”.
Si bien son amigos desde hace mucho tiempo, este viaje les cambió la vida y su vínculo, que es lo importante, a medida que va transcurriendo la película, se va afianzando.
Los tres, agrega, van, de alguna forma “defendiendo el uno al otro o apoderándose de estos vínculos tan fuertes que tienen entre ellos” y en los que Tania, tiene además, “un punto de madre” para los otros dos personajes.
Además, en esta “gran fantasía” el pasado vuelve de una forma que desconcierta a los tres protagonistas, porque ocurre “dentro de este recuerdo que está un poco distorsionado”, explica Loza.Este “cuento fantástico” con elementos de ciencia ficción es naturalmente también una película “queer” o “trans”, un filme que es un tránsito, con un relato “que va mutando”, apunta.
“Pero lo ‘trans’ no es el foco de la película, sino un elemento más que tiene un personaje que va transitando”, precisa.
FICCIÓN
Escobar opina que en la ficción deberían existir más historias como la de este filme.








