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El colaborador de los programas El calabozo, Matutino Express y Expreso de la Mañana, Enrique “Quique” Muñoz, conocido como "El Reporteronte", falleció este jueves los 56 años por insuficiencia renal.
El conductor Esteban Arce dio a conocer la noticia de la muerte de su compañero en la emisión Expreso de la Mañana, de Foro TV, a través de sus redes sociales, mientras que Jorge “El Burro” Van Rankin informó en el programa Hoy la causa del deceso.
“Se fue nuestro compañero y amigo Enrique Muñoz, más de 25 años trabajando juntos, deja en nosotros un recuerdo imborrable de amistad y cariño, te voy a extrañar Gordo. Mis oraciones y eterno agradecimiento ¡Adiós Quique! Que Dios te reciba”, escribió Arce en redes sociales.
A su vez, “El Burro” Van Rankin informó que Muñoz formó parte del equipo de Esteban Arce, con quien colaboró en radio y televisión por más de 25 años. En la emisión Matutino Express hizo cápsulas y reportajes con un toque de humor.
De acuerdo con ForoTV, el periodista Enrique Muñoz nació el 22 de noviembre de 1962, y a los 17 años fundó Strong’s, una agrupación de música para eventos sociales.
Enrique Muñoz pidió la oportunidad de entrar a trabajar a los medios durante una reunión a la que asistieron Alejandro González Iñárritu, entonces ejecutivo de WFM, y los locutores Charo Fernández, Martha Debayle, Jorge “El Burro” Van Rankin y Esteban Arce.
Su primera labor en Televisa Radio fue de fonotequista, trabajo que consideró uno de los mejores de su vida, pues era el encargado de la música en el horario de la madrugada y fines de semana.
En WFM, el productor Guillermo del Bosque lo invitó a formar parte de la producción El calabozo, que se transmitía de lunes a viernes en Telehit, con Esteban Arce y “El Burro” Van Rankin.
Muñoz tuvo una mayor presencia en los medios con su participación en El calabozo, donde aparecía vestido de bandido y tras las rejas de una cárcel improvisada en el estudio.
En el programa, que destacó en la televisión mexicana por romper los esquemas de lo que se transmitía en la década de los años 90, “Quique” era el preso que purgaba su condena en la televisión y lanzaba retos como “la guerra de tortas”.
Aunque producido con bajo presupuesto, la emisión se mantuvo cerca de cuatro años al aire con una buena aceptación del público, pues era lo más irreverente que se podía ver en ese entonces en la televisión nacional.
Mientras que en Matutino Express, ahora Expreso de la Mañana, presentaba notas chuscas y se divertía cuando no ponía atención a lo que Esteban Arce decía y simulaban agarrarse a trancazos.
Fue banquero y hasta Breeskin se sentó en sus piernasEnrique Muñoz hablaba poco en "El Calabozo". Pero ni falta que hacía. La imagen que proyectaba, siempre vestido con traje de presidiario, provocaba simpatía no sólo en el televidente, también entre los invitados a aquel programa de Telehit conducido por los gandallas Esteban Arce y Jorge "El Burro" Van Rankin. Así, sin mucho diálogo, el carisma le alcanzó a Enrique para que Olga Breeskin se le sentara en las piernas.
"Una de mis dos pompas no cabe aquí", dijo la violinista cuando trató de acomodarse en el mismo sillón que Quique. Y entonces decidió ponerla en el regazo de Muñoz. "Pero ni así me hace caso", se quejó en tono de broma la voluptuosa violinista.
El tono "desmadroso" de "El calabozo" fue el escenario perfecto para que Enrique Muñoz encajara con el estereotipo de "el gordo buena onda". En la última emisión del programa (que estuvo al aire cuatro años), "El Burro" le lanza una puya: "¡Qué buena panza eh!". Quique le responde con ese humor seco que le caracterizó: "Es de agotamiento". Esteban insiste: "Ahí me regalas un perrito ora que los tengas".
Ese era su papel en "El calabozo": el del clown digno. Pero en la vida real, Muñoz avanzaba por otros derroteros. Injusto sería juzgarlo por aquel personaje que, aunque fue el más popular, no refleja lo que fue su labor en los medios de comunicación.
Nacido el 2 de noviembre de 1962 en la Ciudad de México, Enrique tuvo el anhelo juvenil de ser músico. Rockero para precisar. Su colección de discos de rock and roll era impresionante y en su línea de vida también está una banda llamada "Strongs", con la que tocó en fiestas y eventos cuando apenas tenía 17 años.
En aquella época de juventud, los apremios de la vida cotidiana lo llevaron a trabajar en Banamex, como supervisor de la recién creada Cuenta Maestra, en unas oficinas ubicada por el rumbo de la calle Isabel La Católica, en el centro de la ciudad.
Pero ser banquero no era lo suyo. En cambio, su inquietud por la música lo llevó a pedirle trabajo a Alejandro González Iñárritu en los tiempos en que el ahora cineasta ganador del Oscar era director de la estación de radio WFM. Así, Enrique Muñoz se convirtió en el fonotecario de la estación. Los locutores de aquella estación, entre ellos Arce, Van Rankin y Jorge Poza, acudían a la fonoteca no sólo para consultar y programar la música de sus emisiones, también para platicar con aquel hombre que, de acuerdo con el recuerdo de Poza, era un amigo entrañable de humor puntilloso.
Después de su personaje en "El calabozo" (donde aparecía detrás de una celda y con antifaz) se convirtió en locutor de radio y acompañó a Esteban Arce por varias estaciones de radio, incluyendo Reporte 98.5.
Finalmente, la televisión le hizo justicia en "Matutino Express", el programa de revista liderado también por Arce, pero en el que tuvo varios segmentos de reportajes periodísticos y cápsulas de humor.
Por ejemplo, salía a la ciudad para conocer músicos callejeros o visitaba los locales y puestos de comida más populares entre godinez y albañiles. Con algunos de esos trabajos alcanzó el nivel de cronista urbano al mismo tiempo que en el estudio, de vez en cuando, desempeñaba otra vez su rol de clown con Esteban Arce.
Enrique Muñoz murió este jueves por complicaciones provocadas por la diabetes que padecía.








