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La artista estadounidense Katy Perry dio ayer su último espectáculo días antes de convertirse en mamá, con un miniconcierto en el escenario principal de la inédita edición digital del legendario festival de música electrónica Tomorrowland.
Enfundada en un vestido minifalda naranja de lunares blancos, que hacía fuego con la peluca color fuego con la que había decidido responder al pedido de excluir materiales reflectivos o brillantes, una muy embarazada Perry llegó del cielo en un globo con la forma de la cara de un payaso triste.
Con esa entrada, que una vez más demostró que nadie empieza una presentación mejor que Perry, la artista ofreció dos canciones de su nuevo disco “Smile”, que sale al mercado el 14 de agosto.








