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Ciudad de México. - A diferencia de algunos de sus compañeros de profesión, que dicen basta cuando alcanzan una cierta edad y deciden alejarse de la actuación para la jubilación o como mucho adoptan un rol secundario detrás de las cámaras, Anthony Hopkins no concibe la vida sin trabajar duro. A sus 81 años, y para desesperación de su mujer Stella Arroyave, de 63, el intérprete siempre encuentra alguna nueva afición con la que ocupar su tiempo cuando no se encuentra rodando.
Anthony Hopkins, asegura que no se retirará, y que continuará activo hasta el fin de sus días, ya sea como actor, pintor o lector empedernido.
“Soy un adicto al trabajo. Actúo, pinto, toco, leo un montón. Me ayuda a mantener el cerebro activo. Seguiré trabajando hasta que me muera”, ha afirmado en una nueva entrevista a revista. “Por suerte Stella me mantiene a raya. Cuando llevo varias horas pintando en el estudio, viene a verme y dice: ‘Ya basta’. Es que yo no tengo demasiado sentido común”.
NO PIENSA RETIRARSE
Hace tiempo, tras preguntarle sobre si alguna vez quiso retirarse, Hopkins reconoció haberlo intentado varias veces: “Todos los días pienso en retirarme, pero después me ofrecen un papel y lo acepto porque soy un actor”. A lo que ha añadido: “Estamos locos. Todos los actores queremos ser amados, Siempre queremos más y más”.
Actualmente Hopkins promociona la cinta “Two Popes”, en la que el británico interpreta al papa Benedicto XVI.
Además, también su esposa está preparando un documental basado en la vida del actor: “Un profesor reveló a mi mujer que de niño era muy tímido, no hablaba con los otros niños, no practicaba deportes, ni siquiera me interesaban las obras de teatro que se representaban en el colegio. Estaba harto que todo el mundo dijera que era un estúpido, y me prometí que algún día les demostraría lo equivocados que estaban conmigo. Así es como me convertí en otra persona y comenzó mi carrera”.








