A-AA+
Ciudad de México. - “Mientras esté yo aquí, siempre estará arreglado el lugar donde encontraron el cuerpo de Armando Vega Gil, le he puesto flores, su veladora y hasta sus botellas de cerveza”, indicó el señor Antonio Ruiz, empleado de Ferretería Casa Martínez.
Con la mirada fija en el árbol que se encuentra en la calle de Monte Albán, casi esquina con La Morena, hace pausa en su conversación y lágrima recorre su rostro, y suspirando dice: “Realmente es algo que todavía no nos explicamos, estuvo muy raro, el árbol no tiene ninguna raspadura o alguna señal, solo él se llevó la verdad de lo que sucedió”.
Recuerda que se conocieron desde muy jóvenes, “y es que aquí nos hemos criado”. Platicábamos mucho, “parece mentira, pero todos los vecinos que lo conocíamos lo queríamos, era un hombre muy agradable, respetuoso y simpático en sus conversaciones”.
Vuelve la mirada al piso y dice: “Yo en lo particular le estoy limpiando, le hice una crucecita, pongo mi malla para limpiar y que nadie me moleste, luego le digo a la gente que se acerca, dejen que el difunto me ayude”.
Vecinas de la calle Monte Albán, justo del otro lado de la acera donde está el árbol de luto, con dos coronas de flores, en lo que alguna vez fue una miscelánea con el nombre de La Mexicana, las hermanas Guadalupe y Martina, dos mujeres de la tercera edad, abren la cortina y permiten la entrada a la reportera.








