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El avance de las construcciones inmobiliarias en la costa española amenaza la supervivencia de cinco especies clasificadas “en peligro crítico” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), advirtió la organización ecologista Greenpeace.
Destacó la vulnerabilidad del galápago europeo, la foca moruna, la cerceta pardilla, el avetoro común y el torillo andaluz, especies de gran valor ecológico, en especial en la costa mediterránea.
El estudio "Animales desahuciados de la costa por el ladrillo", elaborado por Greenpeace en colaboración con el Observatorio de la Sostenibilidad en el marco del informe "A Toda Costa", denunció que se incrementó el riesgo de supervivencia de estas especies costeras.
Esas especies forman parte del patrimonio natural español debido a la destrucción del hábitat en el que viven, los humedales costeros.
Durante los últimos 30 años, periodo de vigencia de la actual Ley de Costas, la superficie urbanizada en la costa se ha duplicado y en la actualidad ocupa un 13 por ciento del territorio litoral, frente al 2.0 por ciento del interior del país.
Paloma Nuche, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace, aseguró que “el litoral ha experimentado una expansión desmedida de superficies artificiales: viviendas, urbanizaciones, hoteles e infraestructuras portuarias, aeroportuarias, ferroviarias y de tráfico rodado”.
Subrayó que la "urbanización salvaje" ha desplegado toda su agresividad en la costa y ha impactado especialmente en los humedales costeros, unos de los ecosistemas costeros más críticos.
La costa española alberga un total de 170 especies y subespecies de vertebrados terrestres incluidos en alguna de las categorías de amenaza de la UICN, según los correspondientes libros rojos de la fauna española.
Por categorías de amenazas, hay 14 en situación de peligro crítico, 39 en peligro, 59 vulnerables y 58 en situación casi amenazada. Solo en humedales costeros son 41 las especies amenazadas.
España es, según la Convención de Ramsar, el tercer país con los humedales más importantes para la conservación que, sin embargo, están expuestos a serias amenazas.
SEO/BirdLife advirtió desde 2009 que más de la mitad de los humedales españoles se habían perdido, un 68 por ciento de las lagunas de agua dulce y un 58 por ciento de los humedales costeros.
Según el estudio, entre 2005 y 2014, los humedales costeros (situados en los primeros 10 kilómetros) han sufrido una regresión superficial de mil 157 hectáreas en España, lo que supone una reducción de un 1.3 por ciento de su superficie.
Este dato agrava su tendencia regresiva, sobre todo si se tiene en cuenta la escasez de estos ecosistemas, ya que representan sólo un 2.3 por ciento de dicha franja costera y un 0.18 por ciento de toda la superficie española.
No obstante, tienen una relevancia natural, y son importantes para el desarrollo económico y social de la zona.
Los humedales proporcionan numerosos bienes y servicios ambientales a la sociedad: participan en el ciclo del agua, son muy ricos en nutrientes para alimentar una gran cadena alimenticia que incluye desde pequeños crustáceos a importantes aves migratorias.
Además, las plantas que en ellos se asientan estabilizan el suelo protegiéndolo de las mareas y el oleaje, y constituyen un mosaico de paisajes que da cabida a muchas especies de animales que eligen este entorno para reproducirse.








