6 de agosto de 1945

6 de agosto de 1945

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Querido amigo,

       A las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, Hiroshima se convirtió en la primera ciudad del mundo en sufrir un ataque con bomba atómica. Fue destruida casi por completo, y la mayor parte de la población perdió la vida. Los pocos sobrevivientes sufrieron daños físicos y psicológicos, muchos de los cuales siguen padeciendo hoy en día. Tres días después, el 9 de agosto, la segunda bomba atómica cayó sobre la ciudad de Nagasaki

       La guerra en el frente europeo había concluido, pero en el Pacífico las acciones bélicas continuaban, y después de seis meses de un intenso bombardeo sobre otras 67 ciudades japonesas, incluida Tokio, la capital del Imperio, el presidente de los Estados Unidos de Norte América, Harry S. Truman, ordenó que se llevaran a cabo los ataques atómicos como único camino para lograr la rendición de Japón.

       La bomba que fue lanzada sobre Hiroshima se bautizó como Little Boy (“muchacho pequeño”), y para producirla se usó uranio-235, un isotopo del uranio, y era más pequeña que la arrojada tres días después sobre Nagasaki. El avión desde el que fue lanzada era un bombardeo Boeing B-29 Superfortress bautizado como “Enola Gay”, en honor del nombre de la madre del piloto, el coronel Paul Tibbets.

       Eran las 8:15 de la mañana cuando la bomba fue arrojada, alcanzando la altura prevista para la explosión en 55 segundos, estallando a 600 metros de altura sobre la clínica quirúrgica de Shima, la que no era el blanco pero debido a la acción de los vientos se desvió de su objetivo que era el puente Aioi a 244 metros.

       Mientras el Enola Gay se alejaba a toda velocidad el copiloto del bombardeo, el capitán Robert Lewis comentó: “Dios mío, ¿Qué hemos hecho?”. El artillero de cola del bombardeo Bob Caron, lleno de horror, describió la escena.

       El capitán Tibbets nunca mostró alguna huella de remordimiento y se concretó a decir que había cumplido con su deber. Sus compañeros de tripulación mostraron su consternación y arrepentimiento, pero era imposible dar marcha atrás al tiempo.

       Tibbets murió en Columbus Ohio la edad de 92 años, se le dio la sepultura de un héroe y se conserva su uniforme, lleno de condecoraciones, pero nunca volvió a Hiroshima ni al Japón. Tal vez, a pesar de no haberse arrepentido, en su interior los fantasmas de la guerra nuclear lo perseguían y atosigaban.