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Ciudad de México.- La carta escrita a mano por el físico alemán Albert Einstein (1879-1955), en la que expresa sus ideas sobre la existencia de Dios, su identidad judía y la búsqueda eterna de significado del hombre, fue vendida en 2.89 millones de dólares durante una subasta en Nueva York.
El remate, organizado por la famosa casa de subastas por Christie’s, impuso un nuevo récord para una carta del ganador del premio Nobel de Física (1921); además, la cifra de venta superó al precio que se había estimado para el documento de entre uno y 1.5 millones de dólares.
En marzo de 2002, una carta de Einstein dirigida al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt en la que le advertía sobre proyectos atómicos alemanes, fue vendida por 2.1 millones de dólares.
DOCUMENTO
En esta ocasión, la carta fechada en 1954 y escrita en alemán al filósofo judío alemán Eric Gutkind en la que refuta cualquier creencia religiosa, fue vendida .
El documento de una página y media señala que “la palabra Dios no es para mí nada sino la expresión y el producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de leyendas venerables, pero aún bastante primitivas”.
Un año antes de su muerte, en 1955, el científico, quien dejó su país natal y se fue a Estados Unidos a los 54 años, cuando Adolf Hitler llegó al poder, escribió que “ninguna interpretación, no importa cuán sutil, puede cambiar nada de esto”.
El remate, organizado por la famosa casa de subastas por Christie’s, impuso un nuevo récord para una carta del ganador del premio Nobel de Física (1921); además, la cifra de venta superó al precio que se había estimado para el documento de entre uno y 1.5 millones de dólares.
En marzo de 2002, una carta de Einstein dirigida al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt en la que le advertía sobre proyectos atómicos alemanes, fue vendida por 2.1 millones de dólares.
DOCUMENTO
En esta ocasión, la carta fechada en 1954 y escrita en alemán al filósofo judío alemán Eric Gutkind en la que refuta cualquier creencia religiosa, fue vendida .
El documento de una página y media señala que “la palabra Dios no es para mí nada sino la expresión y el producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de leyendas venerables, pero aún bastante primitivas”.
Un año antes de su muerte, en 1955, el científico, quien dejó su país natal y se fue a Estados Unidos a los 54 años, cuando Adolf Hitler llegó al poder, escribió que “ninguna interpretación, no importa cuán sutil, puede cambiar nada de esto”.