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DIS/CURSO
El desierto. Una pequeña cárcel de color azul.
Una rueca especial para devanar palabras.
Luego leo greda, orín, dátil; prendo la cachimba.
El ojo que me ve no me reconoce, pero mi casa es común:
la puerta, los limones, una mesa con tres planetas verdes,
una caja de cartón con gatos probablemente vivos.
Mi hija no entiende los listones de palabras amarillas,
ni el vecino el extraño color de las cortinas.
Mi casa es de agua, serpientes de sal, espejos.
Yo tampoco entiendo la razón de las manzanas en el vaso,
ni el mapa que dibujan las moscas en el cristal de la ventana.
Veo tus ojos, veo los tenedores y los platos
(las cucharas no existen)
Mi casa es de arena y escribo dunas en el papel del viento,
y a veces listones amarillos.
El desierto. Una pequeña cárcel de color azul.
Una rueca especial para devanar palabras.
Luego leo greda, orín, dátil; prendo la cachimba.
El ojo que me ve no me reconoce, pero mi casa es común:
la puerta, los limones, una mesa con tres planetas verdes,
una caja de cartón con gatos probablemente vivos.
Mi hija no entiende los listones de palabras amarillas,
ni el vecino el extraño color de las cortinas.
Mi casa es de agua, serpientes de sal, espejos.
Yo tampoco entiendo la razón de las manzanas en el vaso,
ni el mapa que dibujan las moscas en el cristal de la ventana.
Veo tus ojos, veo los tenedores y los platos
(las cucharas no existen)
Mi casa es de arena y escribo dunas en el papel del viento,
y a veces listones amarillos.








