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Tepic. - Juan Francisco Aguilar González aprendió la letra “A” cuando su madre la dibujaba en la tierra, con los candentes rayos del sol a cuestas. “Soy hombre de campo, y ni mi madre ni mi padre tuvieron oportunidad de aprender a leer y escribir, conocían apenas unas letras, pero nada más”, dijo.
Presentó su libro “Viaje a Talpa. Bitácora de anotaciones a pie”, producto de su memoria y las imágenes que lleva imborrables en la mente. “Crecí viendo como el pueblo de Talpa se vaciaba, se quedaba vacío paralizando la vida del lugar. De niño sólo me llamaba la atención, pero conforme maduré me fui volviendo crítico de la situación”.
Llegó el momento en que le pareció incongruente que en una institución gubernamental se hicieran misas y viajes periódicos al estado de Jalisco para ir a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, en la comunidad de Talpa de Allende. “Se supone que el Benemérito Benito Juárez dejó clara la secularización del Estado”, anotó con el entrecejo fruncido.
Entrevistado por Notimex en el marco del IV Festival de Letras en Tepic, Aguilar González, hombre alto, de tez morena curtida en el campo, honesto en mirar y claro en su hablar, se dijo bendecido porque de su cuna iletrada ha podido escalar hasta el grado de poderse llamar a sí mismo “escritor y poeta”.








