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2024, año de sequía y calor

Desde el 2023, se dio el primer aviso de la prolongada sequía que azotó el mundo

Por Miguel Barragán

Enero 02, 2025 03:00 a.m.

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CIUDAD VALLES.- El 2024 tuvo dos de las peores crisis de su historia reciente, primero con el río Valles que dejó de correr el 8 de abril y las muertes por golpe de calor del mes de mayo.

La primera vez que hubo una crisis de agua, entre el 15 y 16 de agosto de 2023, fue el primer aviso de la prolongada sequía que azotó a todo el mundo, pero la recuperación no tardó en darse, sin que los usuarios sufrieran el par de días de pérdida de nivel del afluente.

Pero el 4 de abril de 2024, las mediciones en el cárcamo de la Dapas, en el lugar conocido como “La Bomba” comenzaron a ser alarmantes, porque cada hora, bajaba un centímetro de nivel, fenómeno que no se podía atribuir a la naturaleza.

Para el lunes 8 de abril, el otrora director de Dapas, Francisco José Gómez Faisal dijo que el descenso en el nivel del río era un evento catastrófico y único que tendrían que investigar, porque pasaron de tener más de un metro de los escala en el cárcamo a cero centímetros para la tarde del lunes negro.

La crisis provocó dos cosas de golpe: la caída en cuenta de miles de vallenses de que no pueden estar usando el servicio del agua potable sin tener un tinaco o contenedor y una psicosis colectiva por conseguir el recurso que nadie les proveía, adquiriendo entre 10 y 20 botellones en las empresas purificadoras, haciéndolas trabajar horas extras y al extremo de casi quemar su maquinaria.

La crisis se mitigó para el viernes 12 que algunas casas comenzaron a recibir el servicio y el lunes 15 de abril podría decirse que todos contaban con el vital líquido.

La indagatoria del director de Dapas, Gómez Faisal y Raymundo Cano Tinajero, segundo al mando de la paramunicipal los llevó a visitar la cuenca alta del Valles, en las inmediaciones entre El Naranjo y Tula, Tamaulipas, en donde se dieron cuenta que los habitantes del ejido El Sabinito habían hecho una derivación del afluente hacia sus enormes cañaverales, haciendo valer un Decreto Presidencial de los años veinte, en el que la máxima autoridad los faculta para hacer tal maniobra, que es la de abrir compuertas que desvían el afluente y éste pierde su caudal, en este caso, llegando a cero.

Luego de unos días, las autoridades de Dapas y de la misma Presidencia Municipal no quisieron continuar con la controversia sobre la gente de El Sabinito y después del escándalo de medios digitales y masivos, la calma regresó a los hogares vallenses.

Morir de calor

Los vallenses han soportado vaharadas (vientos cálidos que elevan la temperatura a picos máximos de calor) de hasta 54 grados centígrados, en los aciagos meses de abril, mayo o agosto, pero ocurrió un fenómeno a nivel nacional que provocó la muerte por calor de 12 personas en Valles, según cifras de la Secretaría de Salud del Estado de San Luis Potosí.

La fecha más oscura fue el jueves 9 de mayo, cuando el termómetro alcanzaba los 48 grados, con sensación de 10 grados más por la humedad y cuando los reportes de muertes por calor en el IMSS y en el Hospital General sumaron 10, en medio de un pandemonio de gritos, apuraciones y llanto en las salas de urgencias de ambos nosocomios.

La semana del lunes 6 de mayo al sábado 11 de mayo del año pasado, en la delegación de la Cruz Roja hubo un registro de 16 llamadas de emergencia a dónde los socorristas llegaron sólo a ver cómo personas de entre 35 a 65 años de edad morían de hipertermia (altas temperaturas), apuntando registros de hasta 44 grados centígrados corporales en gente que llegaba muerta al Hospital General de Valles.

Estas últimas cifras no fueron reconocidas por la Secretaría de Salud, puesto que en varios de esos casos no hubo una necropsia o un estudio post-mortem sobre las causas de los decesos, aunque la bitácora de la Cruz Roja detalla las fiebres excesivas, el desfallecimiento, la pérdida de conocimiento y luego la muerte.

Colofón

Este año también trajo incendios incontrolables en las zonas norteñas del municipio que requirieron de la coordinación de todas las corporaciones de seguridad y socorro, así como tres helicópteros para controlarlos, aunque con daños infinitamente menores a los de los siniestros del 2013.

Otro apunte que hay que tomar en cuenta es que, luego de la sequía, el 19 de junio comenzó a llover y así se mantuvo intermitentemente hasta después de la segunda semana de julio, provocando que el río Valles llegara a su escala crítica máxima de 5.60 metros y la rebasara por más de medio metro, con la única contrariedad de que los habitantes de la zona de La Bajadita comenzaron a evacuarse por su cuenta, sin registro de pérdidas materiales.