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Villa de Guadalupe.- Los productores de fruta de San Bartolo no levantarán cosecha alguna durante tres años porque la fuerte helada decembrina acabó con los árboles.
En entrevista con el ex comisariado ejidal José Asunción Quintana Alvarado, éste declaró que es lamentable que no puedan levantar cosecha de durazno, chirimoya, aguacate ni membrillo, entre otros, porque la helada del pasado mes de diciembre estuvo muy fuerte y fue similar a la del año 1997 cuando tuvieron muchas pérdidas.
Dijo que los arboles están secos y por ello los productores los están tumbando para que puedan retoñar, pero esto tardará como tres años, en tener la condición de producir.
“La gente de la comunidad está desesperada porque saben que no habrá ingresos y ahora sólo esperan ser contratados para la construcción de la presa de La Maroma. Ese es el único aliciente que tienen”.
Algunos otros no esperaran y prefirieron emigrar a la ciudad de Monterrey, Nuevo León a trabajar. Muchos de ellos tienen familiares en la sultana del norte.
Dice que de lo que paso no hay ni a quién culpar. “Son desastres de la naturaleza y hay que afrentar lo que venga”, concluyó Quintana Alvarado.
En entrevista con el ex comisariado ejidal José Asunción Quintana Alvarado, éste declaró que es lamentable que no puedan levantar cosecha de durazno, chirimoya, aguacate ni membrillo, entre otros, porque la helada del pasado mes de diciembre estuvo muy fuerte y fue similar a la del año 1997 cuando tuvieron muchas pérdidas.
Dijo que los arboles están secos y por ello los productores los están tumbando para que puedan retoñar, pero esto tardará como tres años, en tener la condición de producir.
“La gente de la comunidad está desesperada porque saben que no habrá ingresos y ahora sólo esperan ser contratados para la construcción de la presa de La Maroma. Ese es el único aliciente que tienen”.
Algunos otros no esperaran y prefirieron emigrar a la ciudad de Monterrey, Nuevo León a trabajar. Muchos de ellos tienen familiares en la sultana del norte.
Dice que de lo que paso no hay ni a quién culpar. “Son desastres de la naturaleza y hay que afrentar lo que venga”, concluyó Quintana Alvarado.








