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Ciudad Valles.- Una ciudadana depositó seis pesos en un parquímetro a las 8:50 de la mañana de ayer y el ticket que le arrojó el dispositivo decía que su tiempo expiraba a las 8:45 de la mañana, es decir, “¿Iberparking expide horas límites que ya pasaron para poder sancionar y poner la araña?”, se preguntó la contribuyente.
María Castillo estacionó su coche sobre la calle Carranza, entre Juárez e Hidalgo y fue al parquímetro que está frente al solar baldío, donde antes había todo tipo de negocios. Depositó seis pesos, para poder asegurar 45 minutos de estacionamiento y salió el ticket con una información bastante “curiosa”.
Mientras ella había depositado las monedas a las 8:53 de la mañana, la hora límite que le marcaba el boleto para dejar el estacionamiento era la de las 8:45, es decir, como si se trata de una broma, la conductora había depositado para tener tiempo y resultaba que apenas pagando ya se había pasado ocho minutos de su límite para dejar el carro.
Ante esta situación, habló con uno de los trabajadores de Iberparking y le advirtió que ella tendría que hacer unas diligencias en el banco y que a pesar de lo que decía el ticket, no quería que le pusieran la araña. El empleado accedió, al comprobar que se acababa de depositar el dinero.
De cualquier manera, otros ciudadanos se quejaron de que les había pasado lo mismo y tenían el temor de que, por la hora límite, les bloquearan el funcionamiento de sus llantas.
María Castillo estacionó su coche sobre la calle Carranza, entre Juárez e Hidalgo y fue al parquímetro que está frente al solar baldío, donde antes había todo tipo de negocios. Depositó seis pesos, para poder asegurar 45 minutos de estacionamiento y salió el ticket con una información bastante “curiosa”.
Mientras ella había depositado las monedas a las 8:53 de la mañana, la hora límite que le marcaba el boleto para dejar el estacionamiento era la de las 8:45, es decir, como si se trata de una broma, la conductora había depositado para tener tiempo y resultaba que apenas pagando ya se había pasado ocho minutos de su límite para dejar el carro.
Ante esta situación, habló con uno de los trabajadores de Iberparking y le advirtió que ella tendría que hacer unas diligencias en el banco y que a pesar de lo que decía el ticket, no quería que le pusieran la araña. El empleado accedió, al comprobar que se acababa de depositar el dinero.
De cualquier manera, otros ciudadanos se quejaron de que les había pasado lo mismo y tenían el temor de que, por la hora límite, les bloquearan el funcionamiento de sus llantas.








