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Ayer estuvo en esta ciudad el Bernardo García auxiliar técnico del entrenador de atletismo recién fallecido, Tadeusz Kepka, quien vino a platicar con los atletas potosinos, sobre su relación con este extraordinario, ser humano y entrenador, que fue un forjador de excelente deportistas mexicano.
Bernardo García, tuvo una larga relación laboral y personal con el entrenador polaco, de 37 años, desde 1981, y a quien lo consideraba, como un maestro, un gran amigo, y en ocasiones algunos de sus pupilos lo consideraban como su padre.
“Tuvimos una relación muy estrecha, muy cercana, hasta sus últimos momentos, estuve con él, un día antes de su muerte, en donde lo lleve a una conferencia, porque él, siempre hacia sus cosas, y hasta hace poco antes de morir, él tomaba el volante de su vehículo y conducía, era una persona muy disciplina”.
Y agregó “El maestro Kepka, siempre decía, primero, el ser humano, luego el ser humano, nuevamente el ser humano y después el atleta, gracias a él, tuve la oportunidad de conocer San Luis Potosí, en donde estuvo en muchas ocasiones, en donde tuvimos reconocimientos, entrenamientos, hasta trabajos con los árbitros de futbol, y con un trato muy especial por parte de la mamá del entrenador José Luis García García, nos trataba muy bien, nos daba las enchiladas potosinas, las que por cierto, muchas llevamos a México para repartirlas allá y desde entonces se tuvo un gran acercamiento con José Luis y a quien consideramos un gran amigo”.
Bernardo García nos comenta “Como entrenador era una persona muy exigente, era una persona que quería sacar todo lo mejor del atleta, ya sean de alto rendimiento o los comunes y corrientes, que también los tuvo, y siempre decía, si es último lugar de la competencia, pero realizó su mejor esfuerzo, es lo mejor, siempre quiso sacar lo mejor de sus deportistas, algunos llegarán muy alto, otros a niveles medios, otro bajos, pero siempre ofreciendo lo mejor de sí”.
En cuanto a las mejores enseñanzas que le aprendió, Bernardo García mencionó “Honradez, responsabilidad, puntualidad y trabajo, él hasta el último día, a pesar de sus problemas de salud, lo que hay que reconocerle es que nunca dejaba de trabajar, su puntualidad al cien, recuerdo que siempre me decía lo veo a las 10 de la mañana, el último día que trabajo con él, al despedirse me dijo una frase muy particular que no esperaba, me dijo “Berna, gracias por todo lo que has hecho por mí”, palabras que me sacaron de onda, porque él siempre me decía, ¡adiós!, ¡adiós!, que le vaya bien, pero esa noche todo fue diferente”.
En cuanto a cuáles han sido sus mejores pupilos, el profesor Bernardo García, señaló que el profe Tadeusz, en su biografía, a la que tiene acceso gracias al hijo de Tadeusz, y observé que en una de las anotaciones que mencionó al atleta potosino Federico Vera, un muy buen corredor en la distancia de 800 metros, que tuvo un tiempo de 1 minuto y 49 segundos, y que fue muy destacado y fue uno de los que recordaba con cariño”.
En cuanto a porque le gustó México para quedarse, su auxiliar mencionó “Le gustaba mucho México, por la gente, que era muy amable, muy cálida, ya que él venía de un país más frío, pero México, es un país extraordinario, amable, que la gente lo saludaba de abrazo, su comida, la hospitalidad que es única en nuestro país, y San Luis, le gustaba el centro de la ciudad, el conocía cada cosa especial de San Luis Potosí”.
A él le daba mucha tristeza el pasar por el área del Huizache, en donde la gente le pedía dinero al pasar, o estaban a la venta las víboras, conejos, águilas, y cosas por el estilo, porque se veía la pobreza del pueblo potosino, recientemente fueron a Laredo, y cuando pasaron por ahí, observaron que ya esa gente ya no estaba, esperanzado de que hubieran tenido una mejor vida.
Bernardo García, tuvo una larga relación laboral y personal con el entrenador polaco, de 37 años, desde 1981, y a quien lo consideraba, como un maestro, un gran amigo, y en ocasiones algunos de sus pupilos lo consideraban como su padre.
“Tuvimos una relación muy estrecha, muy cercana, hasta sus últimos momentos, estuve con él, un día antes de su muerte, en donde lo lleve a una conferencia, porque él, siempre hacia sus cosas, y hasta hace poco antes de morir, él tomaba el volante de su vehículo y conducía, era una persona muy disciplina”.
Y agregó “El maestro Kepka, siempre decía, primero, el ser humano, luego el ser humano, nuevamente el ser humano y después el atleta, gracias a él, tuve la oportunidad de conocer San Luis Potosí, en donde estuvo en muchas ocasiones, en donde tuvimos reconocimientos, entrenamientos, hasta trabajos con los árbitros de futbol, y con un trato muy especial por parte de la mamá del entrenador José Luis García García, nos trataba muy bien, nos daba las enchiladas potosinas, las que por cierto, muchas llevamos a México para repartirlas allá y desde entonces se tuvo un gran acercamiento con José Luis y a quien consideramos un gran amigo”.
Bernardo García nos comenta “Como entrenador era una persona muy exigente, era una persona que quería sacar todo lo mejor del atleta, ya sean de alto rendimiento o los comunes y corrientes, que también los tuvo, y siempre decía, si es último lugar de la competencia, pero realizó su mejor esfuerzo, es lo mejor, siempre quiso sacar lo mejor de sus deportistas, algunos llegarán muy alto, otros a niveles medios, otro bajos, pero siempre ofreciendo lo mejor de sí”.
En cuanto a las mejores enseñanzas que le aprendió, Bernardo García mencionó “Honradez, responsabilidad, puntualidad y trabajo, él hasta el último día, a pesar de sus problemas de salud, lo que hay que reconocerle es que nunca dejaba de trabajar, su puntualidad al cien, recuerdo que siempre me decía lo veo a las 10 de la mañana, el último día que trabajo con él, al despedirse me dijo una frase muy particular que no esperaba, me dijo “Berna, gracias por todo lo que has hecho por mí”, palabras que me sacaron de onda, porque él siempre me decía, ¡adiós!, ¡adiós!, que le vaya bien, pero esa noche todo fue diferente”.
En cuanto a cuáles han sido sus mejores pupilos, el profesor Bernardo García, señaló que el profe Tadeusz, en su biografía, a la que tiene acceso gracias al hijo de Tadeusz, y observé que en una de las anotaciones que mencionó al atleta potosino Federico Vera, un muy buen corredor en la distancia de 800 metros, que tuvo un tiempo de 1 minuto y 49 segundos, y que fue muy destacado y fue uno de los que recordaba con cariño”.
En cuanto a porque le gustó México para quedarse, su auxiliar mencionó “Le gustaba mucho México, por la gente, que era muy amable, muy cálida, ya que él venía de un país más frío, pero México, es un país extraordinario, amable, que la gente lo saludaba de abrazo, su comida, la hospitalidad que es única en nuestro país, y San Luis, le gustaba el centro de la ciudad, el conocía cada cosa especial de San Luis Potosí”.
A él le daba mucha tristeza el pasar por el área del Huizache, en donde la gente le pedía dinero al pasar, o estaban a la venta las víboras, conejos, águilas, y cosas por el estilo, porque se veía la pobreza del pueblo potosino, recientemente fueron a Laredo, y cuando pasaron por ahí, observaron que ya esa gente ya no estaba, esperanzado de que hubieran tenido una mejor vida.








