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Hasta a mí me dolió…
A los escépticos nada les satisface ¡allá ellos! Apenas había finalizado el pleito entre Saúl Álvarez, el popular “Canelo” mexicano y el enorme ruso Sergei Kovalev y le daban rienda a su diarreica verborrea para criticar al tapatío aduciendo que el europeo fue un “bulto”.
Las críticas de esa negativa gente pretendían desvirtuar la espléndida victoria del “Canelo”, quien con uno de los más dramáticos nocauts mandó al ruso no al país de los dulces sueños, sino a la dimensión de las pesadillas. Ese brutal derechazo hasta a mí me dolió…
Desdibujado, con la mandíbula más adolorida que el lloriqueo de una plañidera en velorio, el rival de Saúl se desdoblo, cayó con una parte de su muy diezmado cuerpo fuera del ring, sólo sostenido por la cuerda inferior del cuadrilátero, desconectado totalmente de la realidad.
Once rounds de golpes de poder, muchos otros abanicados en el aire, infinidad de jabs y remates contundentes. Si bien el mexicano se había visto superado en los primeros rounds, su tozudez, su enjundia, su mandíbula de acero, sus golpes fueron minando al adversario, hasta que en el momento oportuno, el brutal, certero, aniquilador derechazo de Saúl lo le minó la resistencia y ¡pácatelas! a la lona.
Muchos dijeron: “Fue un derechazo que casi le destroza la quijada”, pero no. Una quijada de asno fue el arma letal con la cual el bíblico Sansón exterminó a muchos filisteos. Mandíbula es el término correcto cuando se trata de describir la parte baja del rostro del ser humano-
Fue un “canelazo” exterminador, así de sencillo. Algunos han opinado que el ruso “ni en su casa lo conocen” y ¿saben qué? Apodado “El Triturador”, ha sido campeón mundial semipesado reconocido a nivel internacional por su infalible jab y su destrozadora derecha. Su palmarés: 38 peleas der las cuales ha ganado 34a y perdido 4. Infortunadamente, su pelea contra Roman Simakov terminó trágicamente, pues su rival murió tres días después a causa de la golpiza recibida. El referi detuvo el despiadado pleito en el séotimo round., pero desgraciadamente era muy tarde. El pugilista falleció en un hospital.
Así que no me digan que Sergei es un ruso “que en su casa lo conocen”, Para mis escépticos lectores que opinan negativamente contra el “Canelo” su triunfo fue inobjetable. ¿Y saben por qué no lo festejó? Porque se preocupó por la salud de su rival y en lugar de recorrer el ring en plan de triunfo, prefirió pedir la intervención del cuerpo médico. Cuando se percató de que Sergei había recuperado el conocimiento, entonces el “Canelo” sí levantó su puño victorioso.
El orgulloso campeón mexicano declaró: “Volteé a verlo y no quería festejar. Desgraciadamente el boxeo es lastimar lo más que se pueda al rival. Yo pedí calma porque han ocurrido cosas (muertes) últimamente. Uno quiere ganar por nocaut, pero no más que eso”.
Los que opinan su contra seguramente tienen envidia de que Saúl ha ganado más dinero del que usted y yo no logramos reunir los fines de semana, que tiene mucha aceptación entre las damas, que su constitución física es de metal y que ha ganado los títulos mundiales en las organizaciones: superwelter, del WBC, WBA y WBO; y supermediano del WBO. Hazañas que otros gloriosos púgiles mexicanos han logrado, como son Erik “Terrible” Morales, el gran Juan Manuel Márquez y Jorge “Travieso” Arce.
Pongo fin a la columna de hoy porque me apresto a ver la repetición de la pelea del sábado anterior, cuando México celebraba el “Día de los Muertos” y el recanijo “Canelo” dio su insólita “calaverita” al grandulón Sergei.
Una felicitación y un gran abrazo al profesor Antonio Loría de Regil, por su reciente cumpleaños. El deporte potosino te saluda, estimado “Loritud”.
Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.
Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com







