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Para los futbolistas y seguidores de la Máquina Azul, cuánto ha pesado ese infortunado autogol del chileno Igor Lichvnosky, en el juego de ida en el llamado “clásico joven” el jueves pasado, pues propició que el equipo de Coapa abriera el camino para el rotundo 3-1.
Pero esas impensadas anotaciones son “gajes del oficio”, pues en el futbol, como en todos los deportes, “nada está escrito hasta que se escribe” y vaya que esta afirmación viene a ser un malapropismo como aquel inolvidable de Yogi Berra, el gran beisbolista y mánager de Grandes Ligas, quien dijo: “Esto no se acaba, hasta que se acaba”. Si ese autogol no deseado, como los embarazos que andan por allí cambiándole la vida a muchas damas, no hubiese sido anotado, el resultado hubiera sido 2-1 y con el gol anotado por los azules en el segundo juego, los cartones tuvieran un resultado de 2-2 en el global, para que la Máquina siguiera su camino hacia la semifinal.
Pero no. Los aguiluchos defendieron su ventaja y se salieron con la suya. Ya están en la semifinal de este campeonatito que es la liguilla. Habrase visto: un equipo que arrasa durante todo el torneo, como es el conjunto de mi amada ciudad leonesa, debe de jugar una liguilla para aspirar al título… aunque enfrente a clubes que terminan muy abajo en la tabla general.
Pero así es nuestro futbol. Una liguilla que está planeada para acceder a un titipuchal de millones de pesos en un torneo de medio año. Y la afición tragándose el atole con el dedo que le dan los dueños de la Liga, pero eso sí, apostando hasta la camisa por los colores que mantienen su afición al futbol.
Dicho esto, porque debía de decirse, los cuatro equipos que han sobrevivido, necesariamente tendrán que esforzarse y mucho para darle la gran satisfacción a sus seguidores. Los esmeraldas leoneses, desde luego, son ampliamente favoritos para salir adelante, gracias a su magnífico accionar durante el torneo regular y la rotunda demostración ante los Xoloitzcuintles o perros pelones tijuanense, en la primera fecha del campeonatito final.
Tigres y Monterrey, con todo merecimiento están en las semifinales porque supieron jugar para terminar en los primeros lugares de la tabla, mientras que el club amarillo, en la quinta plaza.
Una semana de futbol intenso, y para mi gusto por ver buen futbol, el duelo León-América es el más atractivo, aunque para la afición norteña, se repite el clásico Tigres-Monterrey. ¿Usted por cuál club se inclina? Es hora de darla un pellizquito a la quincena.
Leí las declaraciones del anotador del infortunado autogol cruzazulino y reconoce que en torneo regular una parte de sus aficionados dio la espalda al club, pues la asistencia a ver los juegos cementeros fue notablemente baja.
El chileno envió un mensaje a los seguidores azules:
“Yo hice un autogol y como futbolista pasamos la prueba porque a pesar de cualquier circunstancia que vivimos en la Ida, nos paramos al día siguiente para entrenar y se vieron los frutos. El que dejó a medias el momento de su prueba se le va a repetir y les digo a los aficionados que dejaron a la mitad: Prepárense para que cuando seamos campeones allí van a estar”.
¿A CUÁL LE VA?
Y mientras son peras o son manzanas ¿en dónde va a ver los juegos de semifinal? Le pregunto para acompañarlo si va a algún pestilente bar en donde nos den gusto con una botana picosita, bien sazonada, acompañada de una bebida refrescante, de ésas que sólo saben preparar los químicos-psicólogos-cantineros.
Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.
Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com.







