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Minsk, Bielorrusia.- El autoritario presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, juró este miércoles el cargo en una ceremonia que se mantuvo en secreto hasta el último momento a causa de la ola de protestas antigubernamentales que vive esta antigua república soviética desde las elecciones del 9 de agosto.
“Al tomar posesión del cargo de presidente de Bielorrusia, juro solemnemente servir al pueblo de la República de Bielorrusia, respetar y proteger los derechos y las libertades de las personas y los ciudadanos”, dijo Lukashenko con la mano derecha sobre un ejemplar de la Constitución del país.
A continuación, el mandatario firmó el acta del juramento, tras lo cual recibió sus credenciales de jefe del Estado de manos de la presidenta de la Comisión Electoral Central (CEC) de Bielorrusia, Lidia Yermóshina.
La ceremonia de investidura tuvo lugar en el Palacio de la Independencia de Minsk y contó con la asistencia de unas 700 personas, entre parlamentarios y otras autoridades del país, según fuentes oficiales.
El acto se llevó a cabo en medio de un gran secretismo y la información sobre la toma de posesión de Lukashenko comenzó a filtrarse en los medios simultáneamente con la ceremonia.
Tras la noticia sobre la investidura de Lukashenko, varios países occidentales, entre ellos Alemania, anunciaron que no lo reconocen como presidente reelegido de Bielorrusia, situación que también se dio tras las elecciones de 2015, que sin embargo no llevaron a una crisis política como la que vive ahora el país.
Protestas
multitudinarias
Miles de personas salieron a protestar en Minsk y otras ciudades de Bielorrusia país contra la investidura de Lukashenko.
Varios miles de personas se congregaron en el centro de la capital bielorrusa, Minsk, e incluso bloquearon la Avenida de los Vencedores, según informan medios locales.
Además, columnas de manifestantes se dirigen hacia la Estela de Minsk, escenario de los violentos choques en la noche electoral del 9 de agosto, y el Museo de la Gran Guerra Patria.
Los medios informan ya de varias decenas de detenidos y heridos en los primeros enfrentamientos entre manifestantes y efectivos antidisturbios, que utilizan gas lacrimógeno y mangueras de agua para dispersar a los congregados, entre ellos mujeres.








