Alertas de deforestación en la Amazonía brasileña registran récord en mayo

Alertas de deforestación en la Amazonía brasileña registran récord en mayo

SAO PAULO, Brasil (EFE).- Las alertas de deforestación en la Amazonía brasileña crecieron en mayo un 12.2 % con relación al mismo periodo de 2019 y alcanzaron un nuevo récord para el mes desde que se empezaron a recopilar estos datos en 2015, informaron este viernes fuentes oficiales.

El Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) contabilizó en mayo alertas de deforestación en 829 kilómetros cuadrados de la Amazonía brasileña, pese a la presencia de tropas del Ejército desde principios de ese mes en la región, donde se desarrolla una operación para evitar la tala indiscriminada de árboles.

Esa superficie equivaldría a casi la mitad del área de Sao Paulo, la mayor ciudad de Suramérica, y aumenta la preocupación ante la posible aparición de incendios en esas zonas durante la época seca, que acaba de comenzar.

Además, las alertas de áreas desforestadas en la selva amazónica brasileña crecieron un 103,7 % en mayo frente a abril, cuando se notificaron 407 kilómetros cuadrados degradados.

Las datos son obtenidos por el INPE a partir de imágenes de satélite, aunque, según admite el propio organismo gubernamental, no constituyen el balance oficial sobre deforestación, que es divulgado posteriormente.

No obstante, indican una tendencia y sirven para alertar a los fiscales medioambientales sobre dónde centrar sus esfuerzos en la lucha para proteger el bioma.

Según informes de organizaciones medioambientales, la deforestación en la Amazonía forma parte de un proceso delictivo que comienza con la ocupación ilegal del terreno, sigue con la tala de los árboles y concluye con la quema del área para destinarla después a actividades agropecuarias.

Desde que el ultraderechista Jair Bolsonaro llegó a la Presidencia brasileña, el 1 de enero del año pasado, la deforestación en la Amazonía del país se ha disparado.

En 2019 saltó un 85 %, hasta los 9,165 kilómetros cuadrados, su mayor nivel desde 2016, según datos oficiales.

En los tres primeros meses de este año aumentó un 51.4 % y solo en abril creció un 64 % en la comparación anual.

La sociedad civil responsabiliza de ese incremento al discurso "antiecologista" de Bolsonaro, quien defiende la explotación de los recursos naturales de la Amazonía o poner fin a la demarcación de nuevas tierras indígenas, y llegó a culpar a las ONGs de los incendios que arrasaron grandes áreas de selva el año pasado.