Argentina enfrenta una prolongada sequía

Buenos Aires, Arg.- En un campo de la provincia argentina de Santa Fe, un ternero muerto yace a pocos metros de una vaca que colapsó unos días antes de inanición. El silencio que los rodea se rompe con el insistente balido de varias crías que se encuentran desamparadas.
“Esos terneros balan porque se les murió la madre”, dijo el productor agropecuario Gustavo Giailevra, mientras la víspera señalaba con resignación a los animales que en pocos días también perecerán por la falta de agua y forraje.
Su campo agrícola y ganadero, de unas 1.370 hectáreas y situado cerca de la localidad de Tostado, sufre los efectos de una sequía que en los últimos meses ha terminado con la vida de más de 300 animales.
No muy lejos, su hijo Pablo Giailevra se encontraba junto al cuerpo de un ejemplar de inseminación de raza Braford muerto junto a un tanque de agua que a estas alturas del año debería estar mucho más lleno.
“Murió hace dos días; (los animales) vienen a las aguadas; se chocan, se atropellan para tomar lo poco que hay de agua, se caen y no se paran más”, se lamentó el hombre, de 40 años.
Al tanque también acuden a beber zorros, pumas y jabalíes.
Miles de vacas muertas, cultivos de soja y maíz marchitos e incendios que amenazan los campos de la zona agropecuaria más rica de Argentina son los efectos de una sequía que se prolonga desde hace tres años.
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